miércoles, 2 de julio de 2008

TODOS CONOCEMOS A MARINA



Marina es esa chica que vive sola, que tuvo suerte y encontró un alquiler barato que poder pagar con su sueldo y así poder viajar a otros continentes en vacaciones. Es esa vecina con la que nos cruzamos de vez en cuando para acertar a decirle solamente "hasta luego" cuando lo que realmente queremos es preguntarle como le va. Marina es esa amiga que siempre nos escucha, que conduce cuando hemos bebido, que nos presenta al chico soñado, que se liga al que nosotras vimos primero.

Todos conocemos a Marina.

Marina es esa chica que se siente sola cuando pasa el finde y todos se van. Es la muchacha que viaja en el último asiento del vagón mirando la nada a través de la ventanilla, o su propio reflejo. Es esa compañera de trabajo que odiamos porque siempre está allí cuando entramos y nunca se toma un descanso porque no fuma. Marina es la chica que nos cruzamos en el centro comercial y no podemos dejar de mirar. Es la que entra en la enésima tienda, una donde hay pequeños y adorables cachorros que parecen de peluche pidiendo a gritos ser abrazados. Marina cree que un chachorrito de esos le haría compañía. Marina es impulsiva, tanto que está dispuesta a salir de ahí con un nuevo amigo. Pero también es lista. Marina es esa chica que desaparece fines de semana enteros sin haber pensado antes donde quería ir. Es la persona menos adecuada para cuidar de un perrito.



Marina salió de la tienda con lo que quería. Casi siempre lo conseguía. Al llegar al portal se topó con ese vecino con el que siempre cruzaba un torpe "hasta luego" cuando ella lo que le pedía a gritos era una invitación a tomar algo. El chico le aguantó la puerta del ascensor.

-¿Es una iguana? -preguntó al ver la caja que portaba.


-Una serpiente -respondió ella tímida.


-Que guay... a ver si un día me la enseñas.


-Vale, cuando quieras.


-Me has dado suerte -le dijo a la boa cuando entró en su piso. Instaló el terrario y le echó el primer ratón dentro. Nunca le dieron especial lástima los animales, y menos los roedores.


A los pocos días descubrió que Sancha podía vivir tranquilamente fuera del terrario. Le seguía por toda la casa, siempre detrás de ella, haciéndose un ovillo en sus pies sobre el sofá o en la cama mientras dormía.


La dieta de ratones diarios dio sus frutos y Sancha alcanzó un gran tamaño en poco tiempo. Entonces se hizo más cariñosa y ya no se conformaba con dormir arremolinada a sus pies, sino que se estiraba junto a ella cuan larga era.


Pero a partir de un día concreto Sancha dejó de comer. Pasaron dos o tres semanas y la serpiente seguía sin probar bocado. Esto mosqueó a Marina hasta tal punto que un día decidió llevarla al veterinario. Cuando entró en la consulta el especialista examinó brevemente a la serpiente y le preguntó a la joven si había notado algo en la actitud del reptil aparte de la falta de apetito.


-Nada fuera de lo normal -respondió-... Ella siempre a sido muy cariñosa, me seguía a todas partes y también dormía conmigo, tanto en el sofá como en la cama. Al principio se acurrucaba a mis pies en espiral, pero después ya lo hacia totalmente estirada a mi lado, supongo que cuando cogió más confianza.


El veterinario la miró con rigor y finalmente dijo:


-Lo siento señorita, pero esta serpiente no puede salir de aquí. Tiene que ser sacrificada.


-¿Qué? -exclamó Marina.


-Es un caso que ocurre de vez en cuando. Ha estado tanto tiempo sin comer para hacer hueco en el estómago y el motivo por el que se estira a tu lado es porque está midiéndote para saber cuando podrá comerte.



Todos conocemos a Marina.

O al menos a alguien que ha oído hablar de ella.



miércoles, 25 de junio de 2008

¡Yo he venido a hablar de mi libro!

Está muy bien tener aspiraciones en esta vida. Un objetivo por el que luchar, algo en lo que creer. Es muy fácil distinguir de un somera ojeada a los que no las tienen: desnortados y vacilantes, jamás destacan en nada y suelen convertirse en tipos que se agrisan con el flujo del tiempo, pues de veras no sienten eso que llaman vocación. Es para mi esta gente digna de todo respeto y admiración, por su sencillez y sinceridad con la vida, esa pécora.

En el otro extremo del espectro están los que sí tienen aspiraciones, o sea, Los Aspirantes. Curiosamente todos anhelan ser Alguien Importante en un ámbito determinado, pero no en cualquier ámbito. Por ejemplo, jamás conoceréis a nadie cuyo objetivo sea convertirse en director del Departamento de Limpieza del Ayuntamiento de Guarromán (Almería). No, Los Aspirantes tienen entre ceja y ceja tareas mucho más elevadas, ya sea a nivel creativo, crematístico o de aglutinamiento de poder. Ellos aspiran a ser un emblemático arquitecto, o el mejor futbolista, o director creativo de la mayor agencia publicitaria de occidente, o un pintor que venda sus cuadros en vida, o presidente del gobierno, o un cantante latino (independientemente de que haya nacido en Vladivostok)... y cosas así, queridos. Los productores de OT saben muy bien de lo que hablo.

Así las cosas, el pocho mundo de la literatura no se libra de tener a sus particulares y simpáticos aspirantes. La mayoría de estos candidatos a escritores son frágiles seres desorbitados de la realidad, forasteros de un mundo que no está hecho a su medida, por lo que deciden crear el suyo propio. Y es ésta, sin duda, una pulsión irrefrenable y dañina en la mayoría de las ocasiones.
Como es lógico, entre esta banda de auteurs inéditos, están aquellos que tienen talento y aquellos que no, aunque ellos están seguros de que sí. La tragedia está servida. Centrémonos, pues, en este segundo grupo de locos, los más adorables, por cierto.

El advenimiento de la internec primero, y los blogs después, les ha servido a estos frágiles y simpáticos personajes tener una herramienta para la difusión de sus obras inimaginable antaño, una oportunidad de publicación masiva que, evidentemente, no han dejado pasar. La ecuación es sencilla: delicado espíritu de juntaletras sin talento + blogspot.com = blognovela.

Tras una profunda investigación (unos cuantos gungleos) en el proceloso mar de las virtualidades, aquí les dejo una muestra del hermético multiverso de las blognovelas:

Abel Ruiz Rubio es el autor de http://www.squizophrenia.net/, una suerte de diario-novela en la que se narra “la increíble transformación que sufre su protagonista”. Con un tono aséptico y burocrático, Abel pretende retratar el hartazgo vital que impregna el día a día del protagonista mediante una sucesión de tedios y sombrías imágenes que, para mí, se tornan en una suerte de sierra partiendo un tronco.



Chinasky, cuánto daño has hecho



El autor de http://diarioestupefaciente.com/, es un rebelde con causa que nos cuenta cuán salvajes son sus días y cómo fue capaz de abandonar una vida que le hacía sentirse como una pieza más dentro del Sistema. Él logró salir de la Matrix y ahora su visión de la realidad es límpida y cristalina. En sus propias palabras: “Considero que es ahora cuando llevo una vida realmente interesante, con gran abanico de matices. Hay muchas cosas de mi devenir que tienen carácter gracioso, increíble, de película, dignas de ser contadas”. Todo un campeón.

La autora asturiana MC Mendoza nos maravilla con su blog http://mcmendoza.blogspot.com/2007/06/regina-irae.html. Si bien no se trata de una blognovela, si nos ofrece varios fragmentos de su épica serie de fantasía, vampiros y piruletas “Regina Irae”, una novela-río que consta de cuatro (4) tochazos de narcóticos efectos para el lector. Destacar que tras escribir esta Magna Obra, MC Mendoza ha conseguido publicar en papel una de sus novelas, “La Hermandad de los Elegidos”, en la que conjuga hábilmente los códigos detectivescos con oscuras conspiraciones por parte de tétricas y milenarias sociedades secretas, alejándose completamente de las tendencias actuales más comerciales.
En palabras de la autora, se trata de “una novela en la línea del mejor thriller, llena de aventura, misterio, romance y humor, que nos conducirá por los enclaves mágicos de Europa (el Midí francés, Glastonbury, Oviedo, entre otros), y atrapará al lector hasta el inesperado desenlace, que pone al descubierto las verdaderas raíces de la naturaleza divina y da una vuelta de tuerca al más inspirador de los mitos de Occidente...” Casi nada.




¡Ser escritor de éxito es fácil!


El autor de http://www.365novela.blogspot.com/ nos propone un experimento. Crear un post por cada día del año. Cada post corresponde al capítulo de una novela o algo así. Nuestro enfant terrible, este arquitecto de las palabras y el tiempo, logra crear un engendro bastante raro. Y además es latinoamericano, con lo que esto significa, estilísticamente hablando. Misticismo y trascendencia. Flipa, wey.

Nunca sabremos si http://ellayel.bitacoras.com/ fue escrita a dos manos o fue perpetrada por una sola mente criminal y anónima, pero está claro que nunca será terminada. Esta blognovela se autodefine como la “Historia de un Hombre y una Mujer con vidas y destinos distintos... pero con historias que parecen cortadas con la misma tijera...”. Una especie de crossover entre Danielle Steele y Pastel de Nata Adulterada. ¡Para ver las estrellas!

http://nuncaserasuficiente.wordpress.com/ es la blognovela de los argentinos (groar!) Camela, Diego Magno, Ligeia y Akenaton. Mezcla de goticismo, añoranzas y pesares, su lectura se parece mucho a los métodos de tortura empleados en la dictadura argentina.

http://diariomutante.blogspot.com/ o Resident Guale, es una blognovela referencial. Basada libremente en la saga de videojuegos Resident Evil y escrita por otro de nuestros amigos latinoamericanos, nos introduce de lleno en un mundo de terror y sangre donde se cuestionan conceptos tales como la inmortalidad, el sabor de los sesos o el Destino con D mayúscula. Plagada de frases lapidarias y aforismos perturbados (El destino de cada uno está escrito en un blog por el Maestro de las Marionetas. Sólo deben buscarlo en Google), esta blognovela también cuenta con la opinión del público, pues tras cada capítulo plantea a los lectores qué hacer, cual novela de Elige tu propia aventura. ¡La posmodernidad!

En el caso de http://loscuadernosdejana.wordpress.com/, de Luis Lucena Canales, creo que es mejor leer la sinopsis del propio autor: “Los cuadernos de Jana narra la historia de un periodista que harto de su vida en la gran ciudad (Madrid) regresa a su ciudad natal en Andalucía (Jaén) donde encuentra unos cuadernos escritos por una misteriosa mujer llamada Jana. A partir de aquí inicia un viaje al fondo de sí mismo que cambia por completo su visión del mundo.
La historia se desenvuelve en dos ámbitos paralelos y análogos: el mundo de los sueños que conecta con el inconsciente colectivo de la humanidad y que se remonta a la primera religiosidad humana, el chamanismo primordial en su encuentro con las cosmovisiones neolíticas. Partiendo de sus arquetipos y símbolos se narra el viaje iniciático del protagonista, la aventura del héroe contenida en las leyendas y mitos de las cosmovisiones originarias de los pueblos antiguos, indígenas y tradicionales”
Qué, ¿ya tienen ganas de leerla, verdad?


Como pueden ver, los destalentados somos legión. Proclives a las ensoñaciones, planeamos sobre la realidad sin darnos cuenta de nuestra absoluta falta de competencia en las cosas literarias; de frustración en frustración, cual yonkis desnortados. Así pues, mando mi apoyo y ánimo a todos aquellos atroces juntaletras para que no cejen nunca de vomitar sus bilis más sinceras. Yo voy a seguir haciéndolo.

sábado, 21 de junio de 2008

Ang, yo te apoyo.

Siguiendo la nueva línea del bloj de hacer los postos por indignación tras visionado de peli, aquí estoy yo con mi enorme decepción tras "El increíble Hulk".

Esto va a ser muy cortito, voy a soltar unas cuantas florecillas y yastá. Pues Ang Lee fue poco menos que vapuleado por su versión del anabolizado verde, y vale, se metió en una charca, pero trató de hacer una película con personalidad y que rompiera con el estilo que se le estaba dando allá por 2003 al cine de superhéroes, porque la Masa no es un superhéroe convencional. Además, a pesar de que la historia era una ray(ll)ada, le metió un montaje rollo cómic que me pareció brutal y no sé porque nadie más ha seguido (la pantalla dividida en viñetas, las llamativas cortinillas, etc...).

Pues ahora llega una nueva versión, cinco años después, con la que están diciendo "queremos borrar tu puto rastro sobre este personaje Ang Lee", y aunque a mí me encantó la primera, me vendo muy rápido y me encanta Edward Norton, así que fui al estreno con toda la ilusión.

Y atención:

Si la versión de 2003 pecaba de querer tener demasiada personalidad, esto es la película más vacía e impersonal que he visto en años. Podemos ver escenas de: King Kong, Cloverfield, Godzilla, Spiderman, Matrix, ¡Alien! ¿Qué adjetivo nunca le pondrías a Hulk? ¿Sigiloso, sutil? Bueno, pues atento a cuando se transforma la primera vez y muérete de vergüenza ajena.

Si entrara en un análisis sesudo, cosa que ni sé hacer ni haría aunque supiera, me pondría hablar de los cutresecundarios que aparecen y desaparecen, de la castaña de guion y mil cosas indignantes más.

"Vale, me da igual, mientras sea entretenida" ¡NO! es que encima no es entretenida, no es una piedra insoportable pero está a años luz en entretenimiento de, por ejemplo, Iron Man.


Soltado queda.

P.D. ¡Si hasta la cara de Abominación es igual que la de los vampiros de Soy Leyenda!

lunes, 16 de junio de 2008

El gordo está demasiado gordo

Como sigo la actualidad a una distancia más que prudente, la semana pasada videe “Los Crímenes de Oxford” (LCO) y me quedé pajarito.
¿Álex, qué te ha pasado? ¿Qué te han hecho? ¿Dónde está aquel tipo que convenció al puto maricón para que le produjese su primer largo? Largo que, para mayor muestra de vascuences atributos, estaba protagonizado por tullidos intergalácticos.
Probablemente LCO es la peor película que he visto en los últimos cinco años. Y les aseguro que escribo esto con semblante sombrío y corazón sufriente. Yo era incondicional del gordo, hasta en sus momentos más bajos nos dejaba perlitas. Pero esta vez no, esta vez ha sido el Vacío.
Cuando se estrenó LCO las críticas no fueron buenas, pero tampoco demoledoras. Esta tibiez de la crítica impresa me olía a chamusquina, algo no cuadraba. Nadie quería mojarse. Una vez visto el engendro, puedo decir que el gordo ha aprovechado bien estos años: los críticos comen de su mano.
Si LCO hubiese sido firmada por, qué sé yo, Ron Howard, le hubiesen llovido los palos por todos los ángulos. Desconozco la incidencia que tienen los criticastros en la taquilla, pero me da en la tocha que si se trata de películas españolas, algo influyen (aunque seguramente no mucho). Así las cosas, creo que el gordo ha sabido encontrar su (gran) hueco en la pseudoindustria cinematográfica patria.

En fin: Los Crímenes de Oxford es un PUTO DESASTRE. No tiene ni principio, ni nudo, ni desenlace. Es trágicamente mala, una sucesión de imágenes con menos sentido que el zapping de un epiléptico borracho. No sé. He sentido pena.

Pero seamos optimistas, confiemos en que el gordo volverá a regalarnos alguna perlita, confiemos en que sepa escupirle a la industria, confiemos en que adelgace y levante su paquidérmico trasero y se ponga a rodar una película como solía hacer. ¡Álex, vuelve a nos!







Por cierto: no, ni siquiera la watling en delantal arregla el desaguisado.

miércoles, 4 de junio de 2008

El Colectivo Chino

Los chinos tienen algo de espectros. O al menos los chinos que viven en mi ciudad. Están pero no están. Llegan a mi urbe occidental y montan, no sé, un restaurante, o una tienda multiproducto, o se traspasan un bar de tapas (Bar Toribio) o dan masajes en la playa (si la hubiere); vestidos con sus pálidos ropajes de mayorista falsificador. Cosas normales de la época global, aparentemente. Pero yo no me lo trago: es como si siempre estuviesen tramando algo. Algo Gordo.
Para mí que son mitad humanos mitad delirios. Me resulta bastante difícil definirlos. Diría que son algo así como sombras de un indudable futuro incierto, seres físicamente independientes y psíquicamente encadenados: una suerte de mente colectiva, como la de las hormigas o las abejas. Ellos conforman lo que he bautizado como El Colectivo Chino: un ente pluricorporal, un enjambre de millones de cuerpos sometidos a una Voluntad Única, Singular.
Por ejemplo: los restoranes de El Colectivo Chino, con su fachada de motivos plástico-folclóricos y sus ventanas opacas, velando por mantener en secreto lo-que-se-cuece-en-el- interior, levantan mis suspicacias y me intimidan bastante. Tengo conocimiento de los mitos y leyendas acerca de su insalubridad. Se dice que utilizan carne de gato, o de perro o de rata. Yo lo dudo. Mis desconfianza se fundamenta en otras cosas: estoy convencido de que son una tapadera, una colección de pisos francos para urdir la Gran Conspiración para la Dominación.

El canguelo que me infundían era para mi imposible de superar hasta aquel día.

Ocurrió que el mentado día me levanté con el ánimo resuelto y un fuerte antojo de resolución de enigmas y desenmascaramiento de conspiraciones. Esta insólita coyuntura, pues no soy yo en absoluto temerario, me empujó a entrar a uno de tales restoranes, ajeno a mis más atenazadores pánicos. Créanme que para mi fue como atravesar un portal interdimensional, colarse por una brecha del continuo espacio/tiempo o, más concretamente, irse a comer al Limbo.
Los dragones, budas, y dorados ornamentos salpicaban el interior del local, con todas las mesas vacías. Al fondo del restorán vislumbré una barra desde donde tres figuras delgadas me miraban con una expresión de absoluta neutralidad. Mi razón me ordenaba dar media vuelta y marchar de allí o, más disimuladamente, preguntar si tenían tabaco y marchar de allí. Pero no hice ni lo uno ni lo otro y me senté en una de las mesas más cercanas a la barra.
En menos de lo que se tarda en decir “Áspid”, una de las tres siniestras siluetas estaba junto a mi. “¿Comel? ¿Sí?”, preguntóme. “Comer, sí”, contesté. Y me entregó la fotocopia plastificada que hacía las veces de Carta; lo cual no hizo más que acrecentar mi recelo y mis escrúpulos.
Una miríada de absurdas frases daban nombre a los diferentes platos del restorán: sopa de nido de golondrina en su esencia, familia feliz, bolas de soja roja de la suerte, águila china con salsa de ostras enanas, sepia agripicante con furia del dragón, cerdete Char-sui con aceite de ajonjolí, huevo centenario con porotos negros salados, etc.
Ante lo absurdo de la situación y no queriendo yo desairar a mis espectrales mesoneros, opté por no mostrar mis dudas acerca de tal o cual plato y con impostada resolución escogí los denominados “sopa de nido de glondrina, la familia feliz, el huevo centenario con porotos negros y media ración de águila china”, pues me habían informado de que El Colectivo Chino era ridículamente cicatero en el tamaño de sus pitanzas.

Mientras el menú por mi confeccionado iba sucediéndose en mi mesa –he de reconocer que a pesar de ciertas texturas repulsivas todo sabía bastante bien- el afanoso mesonero que me servía desaparecía entre plato y plato, atravesando una portezuela situada tras la barra y por la que –deduje- se llegaba a los fogones donde, probablemente, los otros dos se dedicaban a guisar para yo poder yantar.
En llegando al final del pantagruélico festín (mintióme quién me contó lo de la frugalidad de los platos chinos), el mesero se metió dentro de la cocina para hacerse con mi último plato: Águila china con salsa de ostras enanas. Acto seguido, a través de la portezuela que se dejó entreabierta, empezaron a surgir raros vapores de colores, inidentificables miasmas y ruidos de toda índole (chirridos, chillidos, gruñidos, berreos, rechinares, etc.), que me hicieron despertar de un lisérgico e involuntario letargo: ¡¡Yo estaba allí, no para degustar la gastronomía del Colectivo, sino para confirmar mis sospechas!! A buen seguro que la comida que habían estado sirviéndome estaba condimentada con especias hipnóticas y adormecedoras.

De nuevo pertrechado con la seguridad que me daba la conspiranoia, y viendo que el camarero todavía seguía dentro de ese infiernillo llamado cocina, me acerqué sigilosamente cual travelling de película de suspense hacía el quicio de la portezuela. Una vez enfrentado a ella, la empujé levemente y con un ÑIEEEEC acallado por los ruidos de la cocina logré asomar mi curioso hocico para ver lo que nadie de mis conocidos había visto jamás: La cocina de un restorán chino.
Al principio una espesa niebla me cegó, pero poco a poco la ofuscación se fue disipando y lo vi. Con mis propios ojos. LO VI. El corazón se me congeló por un instante, como gaseado con nitrógeno líquido, un torrente de sangre fue directo a mi recto y por poco defeco allí mismo. Lo que estaba viendo era, era...

En ese momento uno de los cuerpos del Colectivo se giró y clavó su rasgada mirada -tez torva portaba, créanme- en mi. El espanto que sentí me paralizó por un eterno instante que duró relativos eones. La sangre, entonces, abandonó mis venas y capilares intestinales y de nuevo se repartió por el resto de mi cuerpo: recuperé el control de mi maquinaria y, como vulgarmente se dice, puse pies en polvorosa.

Lo confirmé, señores. Fui testigo.

...6 años después

He aprendido chino mandarín y chino cantonés. Por fin ha llegado el momento, hoy es el día. Yo estoy preparado.





Texto escrito hace varios meses, pero editado y dedicado al Gran Don Bubón, del cual he robado expresiones e idiosincrasias.

Como diría Tarantino: es un Sentido Homenaje.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Sueños y cánones

Bien supo plantearse el escurrebultos de Descartes si eso que nos venden como Realidad es realmente más real que los desprestigiados sueños, siendo éstos, como cualquier púber-macho sabe, de consecuencias tan reales como húmedas y pegajosas.
¿Hasta que punto no es cierto que tú, amigo, no has participado en un orgiástica fiestaca con, no sé, Sofía Loren, Megan Fox y –jugarretas de tu subconsciente- Karmele Marchante? Un recuerdo tan vivaz como ese se registra en tu Archivo Mental Selectivo (AMS), el mismo en donde están las memorias de 6º de EGB, la vez en que te desvirgaste en modo vigilia, o las reminiscencias de tu madre golpeando la puerta del baño con la sibilina intención de cortarte la paja.
Estando así las cosas, el abajo firmante sostiene que no sólo lo experimentado durante las fases del sueño no ha de ser tenido como asunto baladí, si no que, por el contrario, es tan válido –si no más- que las vulgares rutinas que acometemos en pleno insomnio. El único inconveniente de las experiencias oníricas es, vaya, que son esencialmente individuales, imposibles de compartir en su plenitud con el prójimo.


La MVS

Me imagino un manojo de cables gordos, latentes y vívidos, conectados a una tele de plasma en un extremo, y con unos electrodos húmedos en el otro pegados a la cabeza del paterfamilia para gozo y alborozo de los críos, con los ojos como platos clavados en el plasma ya comentado. Así me figuro yo la Máquina de Visualización de Sueños (MVS), que, además de salir más barata que el canal Taquilla y el videoclub; permite que los agotados progenitores echen una cabezadita mientras sus hiperactivos niños se entretienen con su sueños, a buen seguro más didácticos que cualquier producción de la Disney-Pixar. (Una cosa que me preocuparía, si tal máquina se inventase, sería la reacción de la Sgae: miedo me da imaginarme a Teddy Bautista, Luis Cobos y Ramoncín reclamando un canon por cada sueñecito, pardiez).
En fin, hasta que ese sin par invento vea la luz, nos debemos conformar con la meliflua Fábrica de Sueños, más conocida como Hollywood, y sus sucedáneos oníricos, o sea, películas.

Sueños de celuloide

Siempre me ha resultado muy sugestiva la forma en que el cine han tratado de plasmar la materia onírica. La mayoría de los directores acaban recurriendo a manidos tópicos a la hora de mostrar a un personaje disfrutar o sufrir del hervor cerebral durante el sueño, siendo el resultado en pantalla para nada parecido a lo que se podría ver en la MVS. Sin embargo, existen algunos realizadores con el Toque Febril Alucinado (TFA) adecuado para componer fascinantes escenas que nos puedan dar una idea de cómo sería la Experiencia frente a la MVS.
La primera y única vez que videé La Gran Huída tuve la sensación de que alguien había cogido una cuchara sopera y me había sacado un par de pedazos de cerebro fundido para componer semejantes alucinaciones. La escena inicial de esta infravalorada película es una oda a las pesadillas explosivas:






Unos años después, James Cameron, AKA el Rey del Mundo, no ocultó su homenaje-plagio a La Gran Huída con la pesadilla de Sarah Connor en Terminator 2, aunque reconozcamos que mejoró el original:






En un hemisferio menos apocalíptico, Brian de Palma, AKA el Puto Amo, nos regaló la que para mi es la mejor muestra cinematográfica de sueños húmedos en la magnífica, infravalorada y psicotrónica Doble Cuerpo:






Pero si una película se ha aproximado al paradigma MVS en su totalidad, esa no es otra que El Almuerzo Desnudo, de David Cronenberg, AKA El Señor de la Demencia y los Nueve Reinos del Frenesí Onírico, auténtico creador de alucinaciones y pesadillas variadas. Vean a lo que me refiero:




Soñar es gratis, amigos, ¿pero lo será ver los sueños de otros? Mientras reflexionan sobre tal profundidad, les agradezco, como siempre, su visita.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Sabemos cómo hacerte feliz

¿Qué es la vida, oh, ese interludio entre no-ser y ser, si no una pamema de la búsqueda infructuosa del santo grial de la felicidad perfecta? Ah, la felicidad: una quimera eterna, una entelequia seductora, que jamás ningún hombre ha llegado a –siquiera- rozar con la punta de los dedos.
Se dice, se comenta, que todos los que erramos por este hediondo descampado llamado vida nos movemos en la dirección en la que creemos que se halla el quimérico estado de Felizlandia. Pero, ¿qué es realmente la felicidad?
Según Aristóteles, “puesto que la felicidad es aquello que acompaña a la realización del fin propio de cada ser vivo, la felicidad que le corresponde al hombre es la que le sobreviene cuando realiza la actividad que le es más propia y cuando la realiza de un modo perfecto; es más propio del hombre el alma que el cuerpo por lo que la felicidad humana tendrá que ver más con la actividad del alma que con la del cuerpo; y de las actividades del alma con aquella que corresponde a la parte más típicamente humana, el alma intelectiva o racional”.
En resumen, Aristóteles quiere decir que la felicidad consiste en la adquisición de la excelencia (virtud) del carácter y de las facultades intelectivas. Lo cual, por cierto, nos pone las cosas realmente jodidas a los autores de este blog, de intelecto poco primoroso, por decirlo así.
Entonces, descartada la opción que planteaba el griego, por inalcanzable para mi cociente intelectual, y siendo yo de natural pragmático e impaciente; al plantearme la cuestión de cómo conseguir de forma rápida y eficaz un estado de gracia próximo a la felicidad, no se me ocurrió nada más que utilizar el puto google. Claro.
La sorpresa de rigor que siempre nos depara el puto google, esa bestia de lo banal, no se hizo esperar ni un segundo: resulta que existe por el mundanal mundo mucho experto especializado en motivar al personal para alcanzar la ansiada felicidad. De modo que, ni corto ni perezoso, procedí a sumergirme entre las fórmulas maravillosas de estos gurús de la sonrisa:

Las fórmulas de Rodolfo Canales.
Este simpático señor de mondo cráneo y bigotín fascio se define como “conferencista, escritor, consultor y motivador de Monterrey, Nuevo León, México. Mis libros se han vendido por miles gracias a ustedes. Me los han comprado en: primarias, secundarias, preparatorias, universidades para sus alumnos, también, empresas industriales, comerciales, de servicio para la motivación de sus empleados. Si usted es estudiante ama de casa, trabajador, empresario, vendedor, maestro, político, artista; y desea tener una actitud positiva y ser más feliz, mis libros son para usted”.
Su primera fórmula es el libro “Ser feliz es el éxito”, que el propio Canales define como “38 cápsulas de motivación que están diseñadas para que el lector, pueda utilizarlos para desarrollar actitudes positivas y ser feliz. Mas que un libro, es un manual de desarrollo humano. Decídete a ser humano feliz.” Pero su obra magna no es otra que “La historia de motivación la princesa Yamil”, la fábula de una bella princesa que lucha por alcanzar su felicidad y la de todo su pueblo. Un MUST, amigos.

Las fórmulas de Jaime González.
Jaime es un joven puertoriqueño de sonrisa cegadora y postura a lo buddy christ que ha representado a su país en diversas competiciones de béisbol. Actualmente es “conferenciante, educador y motivador” en pos de la felicidad de aquellos que recurren a sus servicios. La obra de Jaime González es mucho más prolífica que la de Rodolfo, con títulos como “Actitud es la clave” (así, sin artículo), “A la conquista”, “Yo también puedo” o “¿Mediocre yo?...Jamás!”.

Las fórmulas de Francisco Yáñez.
También mexicano, este profesional dota a su discurso de un enfoque mucho más poético, pudiendo resumirse en este bello pasaje: “Muchos individuos viven hoy bajo el influjo del síndrome niágara. La vida es como un río donde los individuos flotan sin sentido. Flotan sin saber adonde quieren llegar, por eso no tardamos en sentirnos arrastrados por la corriente, por los acontecimientos, por los desafíos, por las circunstancias”.
Francisco Yáñez, de acuerdo con su peculiar estilo, se define, no como un mero escritor o conferenciante, sino como “un maestro dedicado a implementar estrategias para crear una extraordinaria calidad de vida en los individuos y organizaciones en toda América Latina”.

Las fórmulas de Jesús E. Tobías Páder.
Este mexicano (sí, otra vez) de frente generosa es, además de un experto de la felicidad, ingeniero electricista y poeta. Un dechado de virtudes, oigan. ¿Quién no buscaría su sabio consejo? Tobías Páder es autor del libro "Créalo", en el cual se “estimula el desarrollo de la creatividad en cualquier aspecto de la vida”. Otro de sus libros se titula "El Burro", que es “un cuento que expone los temas más trascendentes de la vida en palabras muy sencillas”. Así, también es autor de los libros "Diversos" y "Diversos 2" “en los cuales, mediante versos, estimula la superación personal del lector”. ¿Lo pillan? ¡Son libros de versos y se titulan Diversos! ¡Genial!
He aquí una muestra de la sensibilidad del Ingeniero Tobías:

Lucha siempre como puedas,
nunca dejes de insistir,
mira lo alto en la montaña,
ahí está tu porvenir.

Si cansado ya no puedes
y el dolor te desanima,
no te pares ni te quejes,
tú levántate y camina.

Solamente esto recuerda
y no apartes de ahí tu mira:
sólo grandes allá llegan,
ahí nos vemos, en la cima.


En fin, amigos, espero que este modesto post les sirva como espoleta para salir “ahí fuera” en busca de lo que les corresponde por derecho: su felicidad. Desde este galpón llamado blog nos consta que todos ustedes se la merecen. Con todas estas posibilidades... ¿quién necesita al viejuno de Aristóteles?