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martes, 26 de agosto de 2008

Olimpo Lobotómico

Durante este verano, cientos de millones de personas con sobrepeso han sido testigos de las proezas atléticas de unos cuantos saltimbanquis. Como cada 4 años, los Juegos Olímpicos de Verano han sido un instrumento más para continuar con la Gran Lobotomía que los Puppet Masters llevan ejerciendo desde hace eones con nosotros, la adocenada humanidad.
Yo me declaro fan irredento y lobotomizado de tamaña orgía deportiva y, desde que perdí el uso de la razón allá por mi tierna infancia, sigo hasta la más absurda competición olímpica. Léase tiro al plato en verano o curling en invierno.
Este año los chinos han querido romper la baraja, y casi lo consiguen. Importándome bien poco el tema político y de los derechos humanos, pues este circo me subyuga y anula mis más puros ideales comeflores, paso a enumerar los mejores momentos de los Juegos.

1.Patada voladora en la boca.
El taekowndista cubano Ángel Matos quiso manifestar su desacuerdo con la decisión arbitral demostrando más de cerca al colegiado sus habilidades.


2.Oro del que cagó el moro.
El luchador sueco de pura cepa Ara Abrahamian arrojó la medalla de bronce al suelo, enfadado por no haber conseguido un mejor resultado. Abrahamian, plata en Atenas 2004, llegó a Pekín obsesionado con el oro, pero perdió en semifinales ante el italiano Andrea Minguzzi en un combate, según él, mal arbitrado. Siendo su rival italiano no nos queda otra que darle la razón al bueno de Ara.



3.Kelvin de las Nieves, boxeador español.
Sólo por su nombre merece una mención honorífica.


4.Playback de la niña china.
Desde aquí quiero mandar todas mis simpatías a la niña fea que realmente cantó el himno aquel en la ceremonia de apertura. Cuando esto mismo pasó con Milli Vanilli se lió parda, y aquí nada.¡Injusticia!



En fin, amigos. Se nos acabó el permiso. Volvemos todos a nuestras minúsculas celdas. A dar vueltas alrededor de nada, como un Brad Davis cualquiera. ¿Seremos capaces de dar media vuelta algún día y huir? Quién sabe, la ignorancia avanza.

martes, 8 de abril de 2008

Para todos los públicos

Según la Wikipedia, una parafilia (del griego παρά, para, "al margen de", y φιλία, filia, "amor") es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra actividad. Las parafilias se consideran inocuas salvo cuando están dirigidas a un objeto potencialmente peligroso, dañino para el sujeto o para otros, o cuando impiden el funcionamiento sexual normal.

Por ejemplo, un día cualquiera, el adolescente X, volviendo del insti por las callejuelas del casco viejo de su ciudad, se topa con que alguna vecina ha tendido la ropa a la vieja usanza: telas blancas atravesadas por un sol mediterráneo, haciendo tirabuzones y virutas por la leve brisa veraniega que las mece. Pero nuestro adolescente X no entiende de poesía visual y lo único que le llama la atención es una prenda en particular: esas braguitas con la candorosa cara de Hello Kitty impresa.
Y por arte de birlibirloque nuestro adolescente siente un chasquido en su desperezante miembro y un mini hongo nuclear en su encéfalo, ka-boom; seguido todo ello de una generosa erección bajo sus vaqueros. Y ya tenemos el lío montado: el jovenzuelo se ha convertido sin remedio en un esclavo de las braguitas de Hello Kitty, un fetichista, un PARAFÍLICO hasta el fin de sus días. ¿La razón? Un misterio de los denominados insondables.

Pero así de simples y crípticos son los nacimientos de las parafilias: la más inopinada de las causalidades (unas braguitas de Hello Kitty recién tendidas, como hemos visto) puede desencadenar las más variopintas manifestaciones del subconsciente inconsciente y procaz que, en el mejor de los casos, te condena a una existencia dedicada en exclusiva a la satisfacción de sus exigencias. Te convierte en su esclavo ad eternum (toma latinajo metido con calzador).
Así, el que se convierte -pongamos por caso- en un fetichista de calzado femenino de vertiginosos tacones podrá llevar una existencia aceptablemente apacible, pues su hambre de zapatos es fácilmente saciable, siendo el calzado un bien de consumo de precio razonable y al alcance de la masa en las numerosas tiendas especializadas en el tema que ocupan los bajos de las principales calles comerciales.
Tal vez el sufrido amante de los pies femeninos lo tenga un poco más difícil que su colega “calzadista”, pues bien es sabido que los apéndices denominados pies incorporan un ser humano en su parte superior y, además, no suelen estar a la venta en Europa Occidental. De este modo, la capacidad del sujeto para seducir señoritas que estén dispuestas a dejarse lamer la planta de los pies y roer el esmalte de las bajas uñas se convierte en un factor asaz importante. Pero aún así, el esclavo de unos pinreles de mujer puede disfrutar de una existencia mínimamente feliz y saciar su hambre de tanto en tanto.


El que realmente lo tiene jodido es aquel pobre parafílico que se revela como un contumaz necrofílico, o como un pedófilo extremo (de 0 a 5 años, fisher price style), o quizás un coprófago insaciable. Este lastimoso sujeto está condenado a sufrir un hambre sexual eterna, pues el hecho de saciarla, o tan sólo dar unos pasos en pos de ello, le convierte en un atroz y degenerado monstruo socialmente inaceptable; no tardando el pobre diablo en oír y ver como la Voz de la Moral reclama sus testículos o su ingreso en una penitenciaria –sea ésta ordinaria o psiquiátrica. Si no la muerte.

Por supuesto, el cine no ha dejado pasar semejante filón y aquí les dejo unos ejemplos de parafilias en el celuloide recomendados por un servidor, que siempre es garantía de ignorancia. Para que no se me quejen:
-Nekromantik. Cuando gustas de amantes bien tiesos. (Necrofilia)
-Pink Flamingos. Sólo es una escena, archifamosa, humeante y suculenta. (Coprofagia).
-Los perros dormidos mienten. El mejor amigo de la mujer. (Bestialismo)
-La Grande Bouffe. Donde el vientre se une al bajo vientre. (¿alimentofilia?)
-Crash. Esa cicatriz purulenta me pone. (¿accidentofilia?).
-La Pianista. Concierto a puño cerrado. (masoquismo).
-Lunas de hiel. The love boat Polanski version. (sadomasoquismo).
-La secretaria. Maggie Gyllenhaal nos pone berracos. (sadomasoquismo).

jueves, 13 de diciembre de 2007

Colegialas, muñones y armas de fuego.

A mediados de 2007, Robert Rodríguez, ese latin buddy con cara de masticar tabaco, perpetró con su amado Quentin Tarantino "Planet Terror", una película repleta de carne, explosiones, sangre y zombies. También había una chica con una ametralladora de calibre Xtra-Large en el lugar de una de sus (sabrosas) piernas.
¡Wow!
Si bien no se puede negar el encanto de una mujer que tiene la obligación/necesidad de abrirse de piernas para poder disparar su pistolón, en términos de pragmatismo, esto se puede calificar como un sindiós: apuntar a un objetivo en movimiento con una pierna en tensión sólo está al alcance de unos pocos
elegidos, no nos engañemos.
Cualquiera con dos dedos de frente habría preferido que la amputación se hubiese dado en un brazo, para así poder acoplar en el muñón correspondiente un arma de repetición de forma rápida y eficaz. Ante la temible amenaza de un hatajo de zombies o un escuadrón de ninjas-yakuza, tener un brazo ejecutor es mucho más cómodo y certero, ¿que no?
Pues eso mismo debió pensar el director japonés
Noboru Iguchi, que en 2008 estrenará su décimo largo, "The machine girl".






Efectivamente, la película aún está pendiente de estreno en Japón, y lo más probable es que jamás vea la luz en España o, en el mejor de los casos, la edite en video Manga Films.
Afortunadamente, la internec ofrece muchas posibilidades de distribución.

Sin haberla visto, y desde la ignorancia, el número de estrellitas que se merece de 5 (*****)