Que lo que nos rodea está plagado de fenómenos extraños no es ningún misterio. Simplemente siendo un poco ancho de miras veremos como percibimos más de lo que creemos. Uno de los misterios que más me ha llamado la atención últimamente ha sido el dueto musical formado por Slash, otrora ilustre guitarrista de los Guns N' Roses, y Paulina Rubio. Qué impulso a estos dos individuos a colaborar en una canción siempre quedará entre la Chica Dorada y el instrumento de Slash, pero no me negaréis que gracias a eso ha quedado para la posteridad la actuación más rara de la historia musical reciente.
Pero no voy a hablaros de música en esta ocasión, para eso está vovdilan que sabe más que yo, sino de algo que a muchos de vosotros os parecerá una gilipollez mayúscula. Los círculos de las cosechas.
Los círculos de las cosechas, crop cirlces o Agriglyphs habían pasado con más pena que gloria por la vida del gran público hasta que el LP de Led Zeppelin “Remasters” primero y la película de M. Night Shyamalan “Señales” después, los pusieron de manifiesto. Pero lo cierto es que el primero del que se tiene constancia es muy anterior, nada más y nada menos que del siglo XVII, aparecido en un panfleto en el que puede observarse al diablo segando un campo.

Mucho más tarde, a mediados de los 70, se descubrieron los primeros tal y como los conocemos ahora, pero su diseño rudimentario no llamó la atención de nadie, hasta que a principio de los noventa comenzarón a aparecer con frecuencia en los campos de cultivo de Inglaterra figuras más bonitas y de mayor dificultad.
Así fue como, gracias al impacto que generó entre algunos, con la llegada de las nuevas tecnologías y la facilidad de difusión de todo tipo de información que ello conlleva, estas figuras geométricas fueron apareciendo con frecuencia, multiplicándose constantemente hasta contabilizarse unas 10000 descubiertas hasta el día de hoy.

Los primeros círculos que aparecieron fueron vendidos originariamente como las supuestas marcas que dejan los OVNIS al posarse sobre la tierra. Después el discurso ha ido mutando hasta llegar a la conclusión de que son señales enviadas por los simpáticos extraterrestres, como puede apreciarse en la siguiente fotografía.
De este nutrido grupo de ufólogos los hay de todos los gustos y colores, algunos con tantas ganas de creer en algo que son capaces de buscar justificación donde no la hay con tal de hacer creer a los demás que los círculos de las cosechas son creados por seres superiores llegados del espacio. Yo también creo que hay vida inteligente fuera de la tierra, pero de ahí a pensar que se dedican a hacer dibujitos en los campos de trigo media un abismo. Un ejemplo de lo que digo lo podemos encontrar en este artículo, donde quien lo firma da señas concretas de porque hemos de creer que los Crop Circles son creados por extraterrestres, poniendo como ejemplo las fotografías que veis aquí abajo.

Asegura que podemos identificar cuales son creadas por humanos y cuales por seses superiores por la calidad de las figuras.
Perdona, pero el hecho de que uno de los circulos este más currado que el otro no quiere decir más que los que hicieron la figura de la imagen de la izquierda eran unos chapuceros y los otros no. Os recomiendo, si tenéis tiempo, que le echéis un vistazo a la web, pues las claves que da para creer en la autenticidad de los pictogramas son muy interesantes, como por ejemplo que la C.I.A. (como no) está detrás de todo.
Precisamente ese pensamiento es el que me lleva a no creer que los círculos sean creados por extraterrestres. Si nos fijamos en la fotografía que acompaña este párrafo, tomada en el año 1998, observaremos que los círculos no son del todo exactos, sobre todo los de la parte de abajo. Además los circulos pequeños no guardan las mismas distancias entre ellos, entre otros errores que pueden apreciarse. En cambio esta que está bajo estas lineas es totalmente perfecta y mucho más enrevesada. ¿Conclusión? Cada vez se disponen de más medios, y no es lo mismo hacer estas filigranas con cuerdas y palos que con medidores lasers ultracerteros. De ahí que cada vez aparezcan más pictogramas y más complicados de realizar. 
Pero a mí, los que realmente me fascinan son los que piensan que las marcas se originan por unos campos magnéticos que hay bajo la tierra. Estos se llevan la palma. Sinceramente, si hay que creer en algo prefiero pensar que unos marcianos posaron su nave espacial sobre el maizal del señor Johnson, que no que unos extraños campos magnéticos fueron capaces de crear cosas como éstas:
Lo sorprendrente es que hay tipos con mucho dinero y poca faena que creen en esta teoría y se dedican a investigar con aparatos carisimos en cualquier lugar donde apetezca uno de estos dibujos, midiendo el magnetismo para intentar encontrar yacimientos de metal ocultos o corrientes de agua subterránea.
Aunque a veces, solo aveces, son de utilidad pues gracias a un documental que me acompañó en la siesta hace unos días, grabado por uno de estos tipos, me ha empujado a escribir este post y echar un poco más de, si cabe, ignorancia sobre la red.