viernes, 3 de julio de 2009

Las palabras ya no se las lleva el viento

Ya hace años que devaneo con Internet. Ando por sus surcos con la cerviz encorvada y mascarilla antigripal. Siempre he intentado estar oculto bajo absurdos seudónimos, cobarde y amparado en la miríada de ocurrencias, LOLES y demás gaitas de participación social. Hete aquí la trampa, tecleas corruptamente, sin control, sin remordimientos, sabiéndote mota de polvo, con animus iocandis o, preferentemente, animus bellum, y te olvidas de que en la Red no suele soplar mucho el viento. Y ahí se quedan tus exabruptos, casi todos cogiendo polvo, olvidados y secos, pero recordándote que no eres más que un zote.

Estas son algunas cosas que dije hace ya años -eones blogueros- por el Gobi Internáutico Español, discúlpenme:
Houellebecq es un insolvente fascinante y, quizás, ese sea su encanto. A mi las partículas me fascinaron del mismo modo que me sedujo American Psycho de Eston Ellis. Si tuviese que escoger a un sólo artista total de la contemporaneidad, a capite ad calcem, eligiría sin dudarlo a Michael Haneke que es capaz de pisotear los óleos de Erice sin parecer un bárbaro.
No es que ahora no se haga nada así en el cine español, no, es que no se hace cine, sino un algo masturbatorio que hace tiempo que se olvidó de que hay gente que -mira tú que cosas- le gusta ir al cine a que le cuenten algo, LO QUE SEA.
En fin, metiéndome en farina, yo diría que junto de "Báilame el Agua" (¿habéis oído hablar al director Josetxo Sanmateo? ¿No? Pues no os lo perdáis si tenéis tendencias autodestructivas!) y "Barrio" como muestras de LIGHT-o-FILIA buscagoyas, añadiría "Solas", con ESA FIERA QUE SE COME LA CÁMARA(¡) que es Silke y "Siete Vírgenes", con el actor joven más lamentable desde Jason Prietsley, el insigne Juanjo Ballesta (Soy malo y me pongo Sellakos de oro)...
Desde luego la carencia de hematocritos significó un aislamiento tan extremo que el comisario de Arco 06 tuvo que malgastar diez mil dinares en ejemplificar un ataque al estilo napoleónico.
Los más temidos son los africanos que te dan folletos de sus colegas santeros en plan "Doctor Kutangi, curador zulú". De veras creo que si no les cojo el folleto la maldición de Kikomungo caerá sobre mi o algo.
El problema de la sexta dimensión que no dijo Sam Baxter es que sólo llega al 75% de la población española.

Así fui. Así merezco y abrazo el castigo que venga. Y es que falta viento.

jueves, 28 de mayo de 2009

Traigo la palabra de diosito querido

Nadando en un mar de inmundicia se me ocurrió que debía llevar la palabra de diosito querido. Arribé a la orilla y sesenta y tres cuatreros chinos vestidos de tiroleses se ofrecieron, amables, a limpiarme la mierda que empapaba my body. Llevo la palabra de diosito querido, les dije, y lógicamente todos se postraron a mis pies y comenzaron a embadurnarse con la hez que me quitaban. Esto marcha, me dije.
Tomé prestada la bicicleta California XL4 de uno de los cuatreros y me dirigí a la ciudad. Observé entonces que la carretera estaba siendo destrozada por un calamar gigante de trescientos ventiocho pies de altura. Traigo la palabra de diosito querido, le dije, y el calamar se postró también y agarró un cuchillo de cocina y se hizo rodajas para luego empanarse a si mismo. Se me ofreció diciendo: "Cómeme para que no desfallezcas en el camino". Y le comí.
A pesar de la accidentada carretera llegué a la ciudad sin más incovenientes. Vi que estaba muy muy cambiada desde la última vez. Los rascacielos estaban ahora forrados de piel de pobres y las calles asfaltadas con uñas de pobres.
Me fui al ayuntamiento y les dije: "Traigo la palabra de diosito querido".
Me miraron los concejales extrañados mientras sus secretarias les masajeaban la cuca.
Traigo la palabra de diosito querido, repetí a voz en grito.
Pero no me hicieron caso y volví con los cuatreros chinos, que si que me lo hacían.
Fin.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Viscosa y carmesí

La otra noche fumaba un cigarrillo en el pequeño balcón de mi casa, mirando a la calle. Todo estaba vacío, el viento soplaba con fuerza y hacía tintinear cosas. No puedo ser más preciso, pero eran cosas metálicas. Tín-tilín-tlín-tlín.
Ya he dicho que no veía a nadie en la calle, ¿no? Pues en los edificios de enfrente tampoco había ni una sola ventana iluminada ni abierta. Como si estuviesen todos los pisos vacíos. Y tampoco es que fuese demasiado tarde, faltaba poco para la una.

Estaba algo nervioso porque era mi penúltimo cigarrillo y me apetecía empalmarlo con el último, que parecía tristón en la cajetilla, ahí solico. Pero si lo hacía, al día siguiente no tendría ocasión de ciscarme el pitillo post-desayuno que, como bien es sabido, es uno de los más importantes del día. En esta encrucijada me encontraba cuando sucedió algo de veras imprevisto: tras un nuevo repique metálico -tilín-, escuché una extraña y estruendosa explosión seca, como si una burbuja gigante hubiese hecho BLOB. El ruido provenía de la misma calle, siete pisos más abajo.
Miré.

Una monumental grieta se iba dibujando de un extremo a otro de la calzada. A continuación todo el asfalto empezó a sufrir algo parecido a espasmos, violentos latidos. Casi contracciones. Las ventanas del vecindario seguían a oscuras, ¿nadie oía nada? ¿nadie lo sentía? El enorme tajo empezó a abrirse lentamente, proyectando al tiempo una potente luz rosácea que me hizo entornar los ojos hasta adaptarme al nuevo tono de whiskería que lo estaba tiñendo todo. Entonces pude ver el interior de la sajadura, viscoso y carmesí, salpicado de grandes espinas amarfiladas. Sí, era como una enorme vulva dentada e iridiscente. Repentinamente, se puso a expeler pedorretas y gases de colores; y un tufillo a lonja de pescado me golpeó el hocico. Sin duda se trataba del Apocalipsis, que acontencía en mi barrio; su epicentro.

No quise esperar a ver como demonios, íncubos y toda suerte de nefandas criaturas abisales surgían de las profundidades en energúmenas hordas para tomar mi barrio, violar a mis ancianas vecinas, saquear bisuterías y chinos y pakis, asaltar los parquímetros con avariciosa saña demoníaca. Así que decidí reservarme el último cigarrillo para el desayuno y me fui a la cama, resignado a despertarme en un nuevo lunes.

viernes, 6 de febrero de 2009

La imaginación al poder

Ya me disculparán, pero sigo leyendo el libro “Colapso” de Jared Diamond y continuo quedándome patidifuso ante la gran inventiva de muchas civilizaciones a la hora de aplicar dolor y muerte. Y es que el ser humano es un bicho de recursos.

Los pacíficos mayas eran realmente ingeniosos con sus prisioneros. Aparte de las clásicas decapitaciones y destripamientos, ataban las extremidades de los cautivos a una gran bola de piedra de modo que el cuerpo quedase extendido y arqueado sobre ella y, a continuación, la arrojaban por las largas escalinatas de las pirámides que ahora reciben hordas de turistas en la Riviera Maya. Cuando la bola llegaba al suelo, imaginen como había quedado el cuerpo del galeote.
También en Mesoamérica, los totonacas (la actual Veracruz, México) en ocasiones sacrificaban niños pequeños para extraerles la sangre, la cual era mezclada con semillas para hacer una pasta la cual era comida entre los adultos. Qué merendola.
Un poco más al sur, en la actual Colombia, vivieron los muiscas, cuyos sacerdotes criaban de tanto en tanto a un niño como persona sagrada y a los quince años era llevado a un templo y atado a un poste de piedra para luego hacerlo morir a flechazos, arrancarle el corazón y ofrecérselo al sol. Sí, estos eran más clasicotes.

Aunque menos famosos, en Europa también teníamos civilizaciones dedicadas a esto de aplacar la ira de los dioses y pedir buenas cosechas. Los celtas eran una de ellas. Si bien a la hora de realizar sacrificios humanos eran bastante ordinarios (decapitaciones, apaleamientos, etc.) no puedo dejar de mencionar un ritual que conllevaba el sacrificio de un animal y era toda una oda a la imaginación: La coyunda del rey con el caballo. Este rito consistía en la reunión de todo el pueblo para ver como el futuro rey copulaba con una yegua. Una vez finalizaba el hermoso acto, la yegua era sacrificada ante el regocijo general. El cuerpo de la yegua se descuartizaba cuidadosamente, haciendo un guiso con la carne del animal hervida en agua. Se dejaba enfriar el guiso, y dentro se metía el futuro rey para bañarse dentro. Mientras tomaba el baño, comía los trozos de carne de yegua, y los presentes participaban en el banquete. Cuando la carne se acababa, y para culminar el rito de coronación al rey, el rey se tenía que beber el agua del caldo sin ayuda de recipientes ni cucharas. El coito entre el rey y el caballo simbolizaba la fertilidad del país y la fortuna de los reinos ¡Bravo!

jueves, 15 de enero de 2009

Equilibrio medioambiental y gastronomía exótica

En contra de mi voluntad, y debido a compromisos ineludibles y constantes, este blog está bastante abandonado. El post de hoy es tan sólo un espejismo en medio de un desierto, así que pueden estar tranquilos: el pírrico ritmo de actualizaciones permanecerá bajísimo sine die.

Tan sólo quería hacerles partícipes de mi alborozo al haber descubierto uno de los mejores insultos jamás esputados. Lo descubrí hace unos días, leyendo el magnífico libro de
Jared Diamond, “Colapso”; en el capítulo dedicado a la antigua civilización de la Isla de Pascua (malamente retratada en la película Rapa-Nui) y los motivos de su desaparición. Resulta que los alegres indígenas pascualenses convivían de forma más o menos pacífica hasta que, debido a su obsesión compulsiva de construir Moais cada vez más colosales, el débil equilibrio medioambiental insular empezó a resentirse. Para la construcción de los enormes Moais eran necesarias muchas herramientas e instrumentos de transporte, y la única materia prima para fabricarlos era la madera de los densos –aunque frágiles- bosques interiores que por entonces poblaban la isla. El ritmo de tala y esquilme de madera fue tan brutal que llegó el inevitable momento de escasez: los bosques se vieron tan afectados y reducidos que una gran parte de la fauna que allí habitaba también desapareció. A los simpáticos indígenas de las diferentes tribus, que hasta entonces tenían una dieta basada en todos estos animalicos desaparecidos, les entró un fuerte canguelo: conseguir comida era cada vez más complicado y los excedentes alimentarios ya eran cosa del pasado, un recuerdo etéreo en las brumas de la memoria. Cada año, la situación era más crítica, pues aunque los pascualenses habían dejado de erigir Moais y demás construcciones mastuerzas, la manduca era muy escasa. Y había ganas de chicha. Consecuentemente, las armoniosas relaciones que imperaban entre las diferentes tribus desaparecieron como lágrimas en la lluvia y se dio paso a una etapa de pseudo-guerra civil propiciada por la competitividad para conseguir recursos y alimentos. Pero las ganas de chicha continuaban y el paso en el que están pensando, estimados lectores, no tardó en darse: ¡Canibalismo! ¡Antropofagia! ¡Yuju!

Y llegamos a donde queríamos llegar: en tal situación de agresión constante entre tribus que salían a cazar rivales brotó una bella expresión de desprecio hacia el otro. Un insulto sublime, un axioma que deberíamos popularizar de nuevo... helo aquí:

“La carne de tu madre se queda entre los dientes”

Magnífico.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Es justo


Siempre me dijeron eso, que no es correcto abusar de los demás por ser más grande y fuerte. ¿De qué sirve tener más fuerza que la mayoría de las personas si no puedes partirle la cara a alguien cuando te viene en gana?

Dios me ha dotado con ese poder, pero sólo puedo usarlo en un ring. O un tatami. O en peleas clandestinas por un puñado de dólares. Siempre he creído justo eso, si un tipo se equivoca conmigo y le castigo el hígado hasta la saciedad estaría aprovechándome de una ventaja que yo he recibido y él no.

Es justo. Por eso sólo me parto la cara con gente de mi condición… o aquellos que me joden descaradamente y sabiendo lo qué les espera si los atrapo.

Antiguamente, antes de existir reyes, emperadores, gobernantes y toda esa mierda de gente, en un poblado o comunidad, el más fuerte hacía lo que le venía en gana sin esperar permiso de nadie. Sólo debía estar preparado para que no se lo pelaran por la espalda.



El que más follaba


Era justo. Al más fuerte había que vencerlo con artimañas. Después, cuando empezaron a utilizarse las herramientas, el más fuerte, ergo el jefe de la tribu, no era de hecho el mejor. Tenía posibilidades, pero para ser el macho alfa también tenía que ser listo y habilidoso.

Y entonces fue cuando todo se jodió. Cierto día, a un hideputa de esos se le ocurrió, ya cuando empezaba a chochear, que eso era demasiado bonito para perderlo todo porque un niñato egoísta había decidido acabar con él estrellándole un chusco en la cabeza. Así que se inventó una especie de regla no escrita (o escrita por él mismo) que decía que por algún tipo de designio divino sólo él y sus descendientes podían gobernar en el pueblo, reino o lo que quiera que sea, pues todo acaba siendo igual allá donde sea.

Y así fue durante mucho tiempo en muchos lugares. En otros, como en el Imperio Romano, funcionaba de otra manera. El jefe, por decirlo de una manera fácil de entender, más o menos era elegido por el pueblo. Pero a fin de cuentas era lo mismo. No era el hijo de, pero era el que tenía potestad para hacer lo que le saliera de los cojones con los demás.

Más o menos como ahora. Ahora elegimos a los gobernantes (al menos donde nosotros vivimos, que es lo que nos importa) y ellos son los que hacen y deshacen. Hacen lo mismo que miles de años antes un tipo con mi fuerza tenía el derecho de hacer. Ahora mi virtud sólo sirve para meterme en problemas.




Dependiendo del color de la corbata hay que acojonarse o no...

Se me ocurre un par de cosas que podría hacer con ella


Y así es como muchos de nosotros, por haber nacido pobres y sin suerte no tenemos más poder de decisión que elegir donde tomarnos el café de la mañana. Y eso si nos llegan los cuartos. Otros, por nacer ricos, suertudos, con ambición, inteligentes, y tantas otras cualidades que Dios les ha dado, tienen el derecho de usar todas esas condiciones para beneficiarse. Para perjudicar a los que no son como ellos.

Joder, que frío hace en la calle. Mierda, sólo me quedan dos cigarros. Tengo que dejar de fumar, demasiada pasta. ¡Me cago en la pu…! ¿Ese no es el director del Banco? Su puta madre, vaya cochazo tiene el cabrón.

Joder, no se como me ha entrado la neura, pero le estoy reventando la cara. Y me siento bien. Noto gente intentando separarme pero no pueden. Soy demasiado fuerte. A lo lejos oigo una sirena, creo que llegan tarde. Cada cual jode a su manera.

Es justo.




martes, 4 de noviembre de 2008

Potorrismo y picotismo: breve perspectiva psico-social y nuevos retos ante el fenómeno Swinger

Durante las últimas semanas los excelsos, eminentes y garbosos blogs Con opinión de todo y Pruebas de Estupidez han llevado una exhaustiva labor de documentación sobre algunos de los fenómenos psico-sociales que, de forma preeminente en los últimos años, juegan un papel importante a la hora de adjudicar roles y posiciones dentro del grupo. Efectivamente: hablo de picotismo y potorrismo.

Como muchos de ustedes ya sabrán, el potorrismo es el culto que guía la vida de Portrait y Cía. Ellos explican muy bien en qué consiste tal ontología y qué consecuencias tiene en la vida de los devotos potórricos y los nuevos conversos. Como cualquier paradigma de conducta, el potorrismo tiene su antítesis, acertadamente denominada como picotismo. Así pues, tras la detenida y minuciosa lectura de CODT, cabe destacar que los devotos potórricos practican un amable, aunque ferviente, proselitismo. De este modo la gnosis del potorrismo se fundamenta, paradójicamente, en constantes arremetidas a su antítesis conductual, precisando, a su vez, de la no desaparición picotistica para preservar su propio pábulo.

Por otro lado, y como reconocido expicoto, Milgrom lleva una valiosa labor de divulgación del picotismo, rompiendo tabúes y, a la vez, desmitificando la mala fama que sobre la conducta picota vierte el potorrismo. De este modo, y tras una pormenorizada lectura de los últimos posts de Milgrom y una profunda reflexión de los mismos, podemos concluir que el pagafantismo (véase 1, 2 y 3 para más información) es una causa indefectible para el desarrollo de una conducta picota. Cabe precisar, sin embargo, que a pesar de ser condición sine cua non para desarrollar un comportamiento picoto, no es un factor de inevitable causalidad. O dicho de otro modo: ser un pagafantas no implica convertirse en picoto, pero todo picoto ha sido pagafantas.

Hasta este punto existe un consenso más o menos mayoritario: mientras que el potorrismo tiene un fundamento colonizador, expansivo; el picotismo se cimienta en el inmovilismo.

Bertín Osborne, devoto potórrico, y Pilar Bardem, famosa por su picotismo. Ambas conductas no entienden de ideologías políticas, aunque a primera vista no lo parezca.


Sin embargo, existe un fenómeno creciente en los últimos años que está haciendo tambalear los cimientos de la Eterna Antítesis de las dos Pés: me refiero al Swingerismo. El fenómeno swinger hunde sus raíces en una época altamente potórrica como son los años 60, y se enmarca en la pseudofilosofía New Age (excelentemente descrita por Michel Houellebecq en su magistral novela Las Partículas Elementales). Así pues, un superficial vistazo nos puede hacer pensar que el fenómeno swinger es un paso más en la conducta potórrica. Pero no. Esto no es posible. Si he interiorizado bien los escritos fundacionales del potorrismo –y creo haberlo hecho- puedo afirmar, de facto, que el swingerismo choca frontalmente con la conducta potórrica. Esta afirmación se hace obvia, cristalina como el rocío mañanero, tan sólo echando un vistazo a cualquier página web swinger. Vean los bajos niveles de follabilidad que provocan los interfectos. Para los swingers, el fin justifica los medios, y su fin no es otro que meterla en caliente, independientemente de los niveles potórricos del otro. Es más, son incapaces de generar apretura. A las fotos les vuelvo a remitir.
Así pues, no creo descabellado afirmar que el fenómeno swinger es una cortina de humo lanzada por algún poderoso lobby pagafantas-picoto con el fin de dinamitar el expansionismo potórrico, atacando directamente a su flanco más débil: el nivel estético-físico de sus integrantes.
En definitiva, estamos asistiendo, señores, a un silencioso enfrentamiento a nivel conductivista de consecuencias imprevisibles. ¿Qué nos deparará el futuro? Nadie lo sabe.

Este breve informe está dedicado CODT y PdE, dos libérrimos y genialoides blog.

lunes, 20 de octubre de 2008

Hablando de la Crisis. Filosofía de Plástico.


En castellano tenemos una sola palabra para definir vida, lo cual provoca frases tan absurdas y paradójicas como “esta vida no es vida”. Sin embargo los egregios griegos de hace miles de años tenían dos palabras para hablar de la vida: zoés, de la cual provienen palabras como zoológico; y bios, que ha dado lugar a términos como biografía y biopsia, por ejemplo.

Zoés y Bios. Ambas significan vida, y ambas quieren decir cosas diferentes. Zoes habla de una vida colectiva, grupal, y su calidad se mide por dos parámetros básicos: la ausencia de dolor y la duración de que goza, cuánto más larga mejor. Bios, por el contrario, se aleja del contenido colectivo, es una palabra que refiere directamente a la individualidad, y cuya calidad no se valora de modo alguno en función de su duración o la ausencia de dolor. Bios no se puede medir si no es por sí misma, por su propia identidad. No importa que dure un día u ochenta años, es la intensidad lo que cuenta, un sentimiento único, desmesurado e inmensurable. Bios evita que seamos muertos vivientes, zombis o infectados.
Entonces yo me pregunto, oh, si acaso es lícito obligar a los locos, a los depresivos o a los suicidas a tomar cócteles de droga para alargar su vida, su zoés, con la intención de evitar que se suiciden o que vivan sin ningún tipo de dolor, pero tampoco de intensidad. ¿Es acaso justo? Yo no lo creo, aunque probablemente un psiquiatra diría lo contrario, mejor argumentado y mucho más elaborado. Acabaría con mis balbuceos de un plumazo científico y racional.
Supongo que en un momento indeterminado de la Historia de la Humanidad Zoés acabó con Bios. Sentido de preservación de la especie y todas esas matracas. Inteligencia colectiva e histórica. Somos animales y es difícil despojarse del miedo al dolor.
Es inevitable: todos tenemos esa pequeña batalla dentro de nosotros, y parece ser que la mayoría nos encontramos mucho más cómodos con la victoria de zoés que con la emboscadas traicioneras de bios.
Guerrilla, vaya.
Y eso desgasta.
Y de ahí la crisis financiera.

martes, 30 de septiembre de 2008

Monstruos de la pantalla

Existe la falsa creencia de que la belleza abre puertas en el Maravilloso Mundo del Cine (MMC). Bueno, tal vez no sea del todo falsa si la belleza se combina con unas gotas de puterío y pocos remilgos. Pero igualmente cierto o falso es que siendo feo como un vil súcubo, el MMC te puede acoger en su anhelado regazo de fiestas, estrenos, drogas y sexo.
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Lo que quiero decir es que muchas personas comúnmente denominadas como FEAS, individuos que se consideran desgraciados porque la naturaleza no les ha regalado una vulgar cara bonita, pueden hacer de su fuente de desgracia un manantial de dicha y dinero, e incluso fama. Sí señores.
APOCALIPSIS
Cómo no, Hollywood nos ofrece un extenso y variopinto catálogo de ejemplos. A continuación les presento un elenco de auténticos monstruos de la pantalla, en su significado más literal. Actores que, rebelándose contra una más que probable infancia traumática, irguiéndose ante los espejos poliédricos que son las cámaras de cine, golpeándose, en fin, su torso engorilado, claman: ¡Este soy yo! ¡Mírame a la cara! ¡Con ella me gano la vida!
APOCALIPSIS
Como en cualquier clasificación que se precie, existen sub-grupos que nos ayudarán a conocer mejor a estos excelentes actores y, adivino, mejores personas. El método que arbitrariamente he escogido para elaborar esta breve lista sólo consta de dos requisitos: en primer lugar, los actores listados, deben haber participado en más de 5 películas, y en segundo lugar, obviamente, tener algún tipo de tara, deformidad o menoscabo físico mínimamente atroz.
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Empezaré con el grupo que he decidido denominar, en un alarde de genio, como Los Amos Del Cotarro (LADC a partir de ahora). ¿Qué define a un LADC? Es fácil: tener un rostro más cercano a la familia de los tubérculos que a la raza humana. Mi escasa memoria cinematográfica sólo me ha permitido incluir a dos individuos en este elitista club:
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-Robert Z’Dar es conocido como La Mandíbula. Yo creo que es más, mucho más. No hay palabras para describirle.
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-Michael Berryman. Siempre pensé que Berryman, el viejo Pluto de Las colinas tienen ojos, debía haberse hecho con el papel de Slot en los Goonies. Sin necesidad de maquillaje.
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En segundo lugar, tenemos a una tropa mucho más numerosa: Los Pequeños Grandes Hombres (LPGH). Y no, Dustin Hoffman no está dentro. Estoy hablando de actores enanos. Seguro que todos ustedes, consumados espectadores, recordaran decenas de estos pequeños comediantes, pero he querido limitar la lista a 3 nombres:
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-Warwick Davis. Muchos de ustedes lo recordarán con el nombre Willow, pero Warwick, en la foto posando con su familia, es un respetadísimo actor en Hollywood.
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-Verne Troyer. El archifamoso mini-yo de Austin Powers, atesora muchas ganas de farra en sus breves 80 centímetros de altura. Hasta tiene su propia Sex Tape. Gñé.
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-Hervé Villechaize. Gurruchaga y James Bond le hicieron famoso en España, por su gran parecido a Felipe González. RIP.
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En el extremo contrario del espectro de actores monstruosos nos encontramos con Los Tipos Con Calzado a Medida (LTCCM), o sea, esos encantadores histriones con problemas de tiroides, grandulones y más largos que un día sin pan que, a pesar de su amenazador aspecto encierran un corazón asín de grande.
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-Richard Kiel. Más conocido como Tiburón, uno de los matones que más y mejor putean al caracartón de James Bond.
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-Matthew McGrory. Ya fallecido, Matthew alcanzó los 2,30 m. Participó, entre otras, en Big Fish, de doña Tim Burton.
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La lista podría alargarse hasta el infinito, es obvio, pero como ya he dicho mi memoria fílmica es escasa y también un poco vaga. No obstante no quiero dejar de realizar una mención especial a Mickey Rourke, sujeto de un caso realmente excepcional: se trata (probablemente) del único actor que inició su carrera en la clase de los guapos y populares y ha acabado siendo un serio aspirante a entrar en el selecto grupo de Los Amos del Cotarro.
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jueves, 18 de septiembre de 2008

Dominación Mundial de un Genio del Mal.

Al vivir en una séptimo sin ascensor siempre me había resultado difícil tener un sótano propio. Sin embargo nunca fui un hombre pusilánime que se diese por vencido al mínimo contratiempo que se cruzare en mi resuelto camino. Así pues, y tras indagaciones, sobornos y nepotismos varios, di con una empresa que prometió realizarme muy eficientemente las obras necesarias para que pudiese así gozar del sótano departamento, herramienta básica para cualquiera con unas aspiraciones como las mías: ser genio científico y/o del mal. Mis instrucciones a los obreros rumanos que acometieron la reforma se habían limitado a dos palabras: “lúgubre silo”. Y a fe mía que cumplieron con eficacia.

Con el sótano recién terminado, el siguiente paso para convertirme en una Encarnación del Mal canónica fue mucho más sencillo: conseguí en un brevísimo lapso de tiempo convertir mi tétrico escondite en laboratorio repleto de acristaladas geometrías, tubos de ensayo por allá, burbujeantes caldos fluorescentes por acullá y computadoras repletas de leds titilantes y palancas chirriantes. Por supuesto, tamaño centro de operaciones tiene un punto débil cuya destrucción provocaría una reacción en cadena que convertiría en fosfatina todos mis esfuerzos. No dejé nada en el aire, como ven.

Si algún día decido escribir el Manual del Perfecto Genio del Mal, les aseguro que dedicaré ríos de tinta al capítulo de cómo hacerse con un ejército de esbirros fieles e incompetentes, pues no es tarea fácil, no. En primer lugar tenemos los uniformes. ¿Pueden creer que ni una sola de las empresas españolas dedicadas a la confección de ropa laboral disponen de una línea de ejércitos privados y/o huestes maléficas? No me quedó otra opción que hacer un cásting entre los más afamados modistos nacionales para que dispusieran su arte al servicio de un fin mayor y más noble: mi dominación mundial. Tenía dudas entre Ágatha Ruiz de la Prada y Victorio & Lucchino, pero me decanté por éstos últimos al ver esta foto. El resultado no me decepcionó en absoluto, véanlo:

Un uniforme que transmite maldad y estilo

No me resultó fácil elegir la clase de hombres que iban a conformar mi chalsbronesco cuerpo de seguridad personal. Tuve que pedir una serie de requisitos indispensables para que cualquier candidato advirtiere cuán malvado soy y cuán ignominioso será su trabajo:
-En primer lugar no aceptaría a mujeres como carne de cañón bajo-ningún-concepto. Las aspirantes sólo podrían ser lascivas concubinas a la par que sigilosas asesinas.
-Todos los componentes de mi ejército debían ser Varones Incircuncisos, para evitar infiltraciones sionistas y como guiño a mi santo patrón Adolf Hitler.
-Por cada diez aspirantes, uno debía medir, al menos, 2’15 metros y tener un problema de tiroides.
-En sus escasos momentos de descanso, o cuando estuvieren un grupo de mis esbirros vigilando alguno de los accesos a mi Lúgrube Silo, sería condición sine qua non que se emborrachasen y/o distrayesen.
-Su puntería debía ser tal que, si quisieran protagonizar un motín, ni tan siquiera fuesen capaces de descubrir como funcionan los rifles positrónicos que portasen.

Tras el agotador esfuerzo del reclutamiento, el último paso indispensable antes de acometer la Dominación Mundial fue el desarrollo de un Arma de Masiva Destrucción, capaz de reducir el planeta a fosfatina en menos de lo que se tarda en decir “Pamplinas”. Por supuesto tal Engendro de la Muerte debía tener un punto débil, al igual que las computadoras de mi Lúgubre Silo secreto, que originase su total destrucción, así como un titánico temblor de tierra que, en pocos segundos, sepultase mi guarida.

Finalmente, y por si las cosas no salían bien y la Dominación resultaba en frustrante acción, tracé un ineficaz plan de fuga que, o bien me mandase directamente a las manos de mis enemigos, o bien acabase con mi vida accidentalmente, bajo los escombros provocados por el temblor de tierra.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Hadrones, fluzo y cerebros positrónicos

Quien piense que los premios Príncipes de Asturias son un oportunista sucedáneo de los premios Nobel no sabe de lo que habla. Quien crea que las siglas LHC corresponden a un programa de televisión chanante, no tiene ni la más mínima idea de la actualidad. LHC, amigos, son las siglas en inglés para Gran Colisionador de Hadrones. Si quieren saber lo que es, documéntense o tiren de google, yo no tengo ni la más remota idea. Existe actualmente un enfervorecido debate en el mundo científico académico sobre si ponerlo en funcionamiento podría generar un pequeño agujero negro que absorbería el planeta del mismo modo que se le da la vuelta a una camiseta tirando de la manga, pero bueno, se trata de una insignificante discusión de ratas de laboratorio.

A mi lo que me hipnotiza es su nombre: Gran-Colisionador-De-Hadrones.

Que algo real tenga un nombre así es motivo de gozo y celebración. Me da que el condensador de fluzo está al caer. Y también las pistolas de protones, los absorbentes de neutrones, los amortiguadores inerciales, el cerebro positrónico, el compresor estático, el phaser portátil, el látigo neurónico, el inyector de midiclorianos, la red de difracción, el subfusil psicotrónico, etc...


Aunque bien pensado, no estaría mal que el LHC se gripará en su estreno generando un gran ojete oscuro que succionara el planeta, igual que hacía Camilo José Cela con palanganas llenas de agua.

martes, 26 de agosto de 2008

Olimpo Lobotómico

Durante este verano, cientos de millones de personas con sobrepeso han sido testigos de las proezas atléticas de unos cuantos saltimbanquis. Como cada 4 años, los Juegos Olímpicos de Verano han sido un instrumento más para continuar con la Gran Lobotomía que los Puppet Masters llevan ejerciendo desde hace eones con nosotros, la adocenada humanidad.
Yo me declaro fan irredento y lobotomizado de tamaña orgía deportiva y, desde que perdí el uso de la razón allá por mi tierna infancia, sigo hasta la más absurda competición olímpica. Léase tiro al plato en verano o curling en invierno.
Este año los chinos han querido romper la baraja, y casi lo consiguen. Importándome bien poco el tema político y de los derechos humanos, pues este circo me subyuga y anula mis más puros ideales comeflores, paso a enumerar los mejores momentos de los Juegos.

1.Patada voladora en la boca.
El taekowndista cubano Ángel Matos quiso manifestar su desacuerdo con la decisión arbitral demostrando más de cerca al colegiado sus habilidades.


2.Oro del que cagó el moro.
El luchador sueco de pura cepa Ara Abrahamian arrojó la medalla de bronce al suelo, enfadado por no haber conseguido un mejor resultado. Abrahamian, plata en Atenas 2004, llegó a Pekín obsesionado con el oro, pero perdió en semifinales ante el italiano Andrea Minguzzi en un combate, según él, mal arbitrado. Siendo su rival italiano no nos queda otra que darle la razón al bueno de Ara.



3.Kelvin de las Nieves, boxeador español.
Sólo por su nombre merece una mención honorífica.


4.Playback de la niña china.
Desde aquí quiero mandar todas mis simpatías a la niña fea que realmente cantó el himno aquel en la ceremonia de apertura. Cuando esto mismo pasó con Milli Vanilli se lió parda, y aquí nada.¡Injusticia!



En fin, amigos. Se nos acabó el permiso. Volvemos todos a nuestras minúsculas celdas. A dar vueltas alrededor de nada, como un Brad Davis cualquiera. ¿Seremos capaces de dar media vuelta algún día y huir? Quién sabe, la ignorancia avanza.

viernes, 25 de julio de 2008

Verano Ignorante

Una gran grieta en forma de dentada e infernal vagina se ha abierto bajo los pies de los miembros de este blog. Y entiendan esta lamentable frase como más gusten. Cuvric, Quinj y Vov han sido arrastrados a las más flamígeras profundidades estivales.
Durante un mes entero -una eternidad dispuesta por aviesos chamanes veraniegos para desfidelizar a los incontables adeptos a la Ignorancia- será altamente difícil encontrar algo nuevo en esta ciénaga pestilente.Así pues, nos despedimos de ustedes con la amenaza de volver tras un Agosto Abismal.
Mientras tanto, aquí tienen una selección de grandes canciones de mi hemisferio izquierdo:

Faith no More, Easy

Iglesias and Ross, All of you


Aznavour, La Boheme

Rettore, Kobra

Paolo Conte, Gli Impermeabili

Danuta Lato, touch my heart

Y no olviden hacer el gaznápiro y beber mucha agua!

martes, 15 de julio de 2008

Jörg Buttgereit: ¡Libertad Creativa!

A principios de los 90 aterrizó una inquietante película en los estantes de los videoclubes españoles. Nekromantik era su nombre, y vil e inmunda su fama. Entre los prepúberes de la época –entre los que yo me encontraba- se decía que era “la película más gore del mundo”; y en más de una ocasión me quedé embobado mirando su tosca carátula, seducido y espantado al tiempo, sin llegar a decidirme de una vez por todas a alquilarla. Tuvieron que pasar un par de años hasta que, ya en plena adolescencia subnormal, por fin diese el paso y la visionase.
Desde luego, Nekromantik tenía bien merecida su fama, por perturbadora y pesadillesca. Sin embargo no se trataba de un film gore al uso, como tantos que ya había visto. Había hemoglobina, sí, pero en cantidades inferiores a otros referentes del género, muy por encima en mondongo y casquería. El origen de la mala (buena) fama de Nekromantik era otro: se trataba la primera película con cierta repercusión que se adentraba de lleno en el hermético mundo de la necrofilia. Si quieren ver de lo que les hablo, cliquen aquí, pero ya les advierto que no es apto para todos los paladares.

El artífice de semejante ida de olla no podía ser sino un ciudadano alemán -tan proclives a la ensoñación escatológica- de nombre Jörg Buttgereit (a partir de ahora JB). Sin embargo, y aunque Nekromantik le había dado fama entre los aficionados al gore europeos, el joven JB tenía ya un nombre consolidado como cienasta en el underground berlinés, que es como decir el Reino de lo Sórdido.

Nacido el 20 de diciembre de 1963 en Berlín, JB sintió el gusanillo del cine desde muy rapaz, al ver con unos tiernos cuatro años Simbad y la Princesa. De ahí pasaría a ver compulsivamente las películas de Godzilla que llegaban a la capital germana, y de esos polvos, estos lodos.
Durante su adolescencia, el joven JB se hizo con una cámara con la que dar rienda suelta a su malsana y desbordante imaginación, y entre 1979 y 1982 rodó varios cortometrajes de diverso pelaje.
Por fin en 1982, realizó su primer cortometraje con una cierta calidad. Titulado "Der explodierende Turnschuh" mostraba en dos minutos la explosión a cámara lenta de unos zapatos de deporte. El único objetivo del film, según JB, era el de probar el botón a cámara lenta de su nueva videocámara. Un año después realizó "Manne, Der muwi" donde en tan sólo diez minutos un hombre va a ver un partido de fútbol, bebe demasiado, vomita y muere. Ese mismo año, Jorg también rodó "Cannibal girl", un corto en el que una chica es atrapada por un extraño personaje que expele un gas nauseabundo por el ano (sic), y finalmente ella no tiene más remedio de devorarle el pene. Según JB, la cinta se pudo ver en un programa matinal para niños en la televisión de su país. El amigo Jorg empezaba a dar forma a su personal universo.

En 1983 realiza "Der Gollob" un corto de mayor duración (25 minutos) y que parodia al mítico Golem, que aquí surge de una repulsiva pizza, en un intento del director de realizar su propia versión de Alien.
En 1985 presenta lo que él mismo ha considerado como uno de sus trabajos más serios: "Hot love", un mediometraje que cuenta la historia de un chico al que le pone los cuernos su novia. El pobre muchacho, tras recibir un humillante palizón del amante, viola a la novia y se corta las venas, pero la novia queda embarazada y da a luz un bebé que vomita de forma desmedida una extraña sustancia. Ésta es una especie de un puré fermentado del que sale el espíritu zombificado del padre, que se dedica a matar a adúlteros. Finalmente recupera el corazón de su amada, pero en su acepción muscular.
Con dos cojones, a su lado la trasgresión de cualquier Passolini de turno parece un capítulo de La Cometa Blanca.

Evidentemente, en estos años los trabajos de JB no han pasado desapercibidos en el circuito alternativo alemán y, con miles de ideas hirviéndole en la cabeza, en 1986 el joven Jörg comienza a escribir junto a Frank Rodenkirchen el guión de la película que se estrenaría un año después y le daría fama internacional: Nekromantik.
Con el éxito cosechado por el film, JB consigue la financiación suficiente para realizar en 1989 su segundo y más experimental largo: El Rey de la Muerte (Der todesking), en el que aborda el suicidio y las razones que pueden llevar al ser humano a cometerlo. Para muchos de sus seguidores se trata de la obra magna de Jörg; sin embargo no goza, ni por asomo, de la misma aceptación popular que Nekromantik.

Así pues, no le queda más remedio que realizar la continuación de aquella película sobre necrofilia que le dio fama. En 1991 se estrena Nekromantik 2 que cuenta con más medios, mejor edición, mejor guión y efectos especiales más espectaculares, pero obviamente ha perdido la capacidad epatante de la primera.
Sintiéndose dócil ante una audiencia que le reclama algo que no puede dar, que le exige ceñirse a un género y que le resta ¡Libertad Creativa!, JB estrena en 1993 la que hasta la fecha es su último largometraje de ficción: Schramm, filme que, por decirlo benévolamente, necesita de varios visionados para ser comprendido en su totalidad. No se debe obviar la famosa escena donde el protagonista clava el prepucio de su pene en una mesa clavo a clavo.

Desde entonces Jörg ha seguido ligado al mundo del cine, pero en proyectos de menor repercusión y calado como series de televisión y documentales bizarros, realizando videoclips o ejerciendo como director de efectos especiales de alguna película.

Existen rumores de que JB está preparando su regreso triunfal al mundo del largometraje, pero sabe Rá qué diantres pasa por la cabeza de este muchacho. Desde este humilde cenagal esperamos que Jörg vuela a sentir la salvaje llamada de la creatividad y nos suma en las más tenebrosas y horripilantes pesadillas.

La información para este post ha sido extraída de:
http://www.icvjorgbuttgereit.iespana.es/
http://en.wikipedia.org/wiki/Nekromantik
http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendID=118421219
http://www.trashcity.org/ARTICLES/tc11/NEKRO2.HTM
http://www.imdb.com/name/nm0125367/

miércoles, 2 de julio de 2008

TODOS CONOCEMOS A MARINA



Marina es esa chica que vive sola, que tuvo suerte y encontró un alquiler barato que poder pagar con su sueldo y así poder viajar a otros continentes en vacaciones. Es esa vecina con la que nos cruzamos de vez en cuando para acertar a decirle solamente "hasta luego" cuando lo que realmente queremos es preguntarle como le va. Marina es esa amiga que siempre nos escucha, que conduce cuando hemos bebido, que nos presenta al chico soñado, que se liga al que nosotras vimos primero.

Todos conocemos a Marina.

Marina es esa chica que se siente sola cuando pasa el finde y todos se van. Es la muchacha que viaja en el último asiento del vagón mirando la nada a través de la ventanilla, o su propio reflejo. Es esa compañera de trabajo que odiamos porque siempre está allí cuando entramos y nunca se toma un descanso porque no fuma. Marina es la chica que nos cruzamos en el centro comercial y no podemos dejar de mirar. Es la que entra en la enésima tienda, una donde hay pequeños y adorables cachorros que parecen de peluche pidiendo a gritos ser abrazados. Marina cree que un chachorrito de esos le haría compañía. Marina es impulsiva, tanto que está dispuesta a salir de ahí con un nuevo amigo. Pero también es lista. Marina es esa chica que desaparece fines de semana enteros sin haber pensado antes donde quería ir. Es la persona menos adecuada para cuidar de un perrito.



Marina salió de la tienda con lo que quería. Casi siempre lo conseguía. Al llegar al portal se topó con ese vecino con el que siempre cruzaba un torpe "hasta luego" cuando ella lo que le pedía a gritos era una invitación a tomar algo. El chico le aguantó la puerta del ascensor.

-¿Es una iguana? -preguntó al ver la caja que portaba.


-Una serpiente -respondió ella tímida.


-Que guay... a ver si un día me la enseñas.


-Vale, cuando quieras.


-Me has dado suerte -le dijo a la boa cuando entró en su piso. Instaló el terrario y le echó el primer ratón dentro. Nunca le dieron especial lástima los animales, y menos los roedores.


A los pocos días descubrió que Sancha podía vivir tranquilamente fuera del terrario. Le seguía por toda la casa, siempre detrás de ella, haciéndose un ovillo en sus pies sobre el sofá o en la cama mientras dormía.


La dieta de ratones diarios dio sus frutos y Sancha alcanzó un gran tamaño en poco tiempo. Entonces se hizo más cariñosa y ya no se conformaba con dormir arremolinada a sus pies, sino que se estiraba junto a ella cuan larga era.


Pero a partir de un día concreto Sancha dejó de comer. Pasaron dos o tres semanas y la serpiente seguía sin probar bocado. Esto mosqueó a Marina hasta tal punto que un día decidió llevarla al veterinario. Cuando entró en la consulta el especialista examinó brevemente a la serpiente y le preguntó a la joven si había notado algo en la actitud del reptil aparte de la falta de apetito.


-Nada fuera de lo normal -respondió-... Ella siempre a sido muy cariñosa, me seguía a todas partes y también dormía conmigo, tanto en el sofá como en la cama. Al principio se acurrucaba a mis pies en espiral, pero después ya lo hacia totalmente estirada a mi lado, supongo que cuando cogió más confianza.


El veterinario la miró con rigor y finalmente dijo:


-Lo siento señorita, pero esta serpiente no puede salir de aquí. Tiene que ser sacrificada.


-¿Qué? -exclamó Marina.


-Es un caso que ocurre de vez en cuando. Ha estado tanto tiempo sin comer para hacer hueco en el estómago y el motivo por el que se estira a tu lado es porque está midiéndote para saber cuando podrá comerte.



Todos conocemos a Marina.

O al menos a alguien que ha oído hablar de ella.



miércoles, 25 de junio de 2008

¡Yo he venido a hablar de mi libro!

Está muy bien tener aspiraciones en esta vida. Un objetivo por el que luchar, algo en lo que creer. Es muy fácil distinguir de un somera ojeada a los que no las tienen: desnortados y vacilantes, jamás destacan en nada y suelen convertirse en tipos que se agrisan con el flujo del tiempo, pues de veras no sienten eso que llaman vocación. Es para mi esta gente digna de todo respeto y admiración, por su sencillez y sinceridad con la vida, esa pécora.

En el otro extremo del espectro están los que sí tienen aspiraciones, o sea, Los Aspirantes. Curiosamente todos anhelan ser Alguien Importante en un ámbito determinado, pero no en cualquier ámbito. Por ejemplo, jamás conoceréis a nadie cuyo objetivo sea convertirse en director del Departamento de Limpieza del Ayuntamiento de Guarromán (Almería). No, Los Aspirantes tienen entre ceja y ceja tareas mucho más elevadas, ya sea a nivel creativo, crematístico o de aglutinamiento de poder. Ellos aspiran a ser un emblemático arquitecto, o el mejor futbolista, o director creativo de la mayor agencia publicitaria de occidente, o un pintor que venda sus cuadros en vida, o presidente del gobierno, o un cantante latino (independientemente de que haya nacido en Vladivostok)... y cosas así, queridos. Los productores de OT saben muy bien de lo que hablo.

Así las cosas, el pocho mundo de la literatura no se libra de tener a sus particulares y simpáticos aspirantes. La mayoría de estos candidatos a escritores son frágiles seres desorbitados de la realidad, forasteros de un mundo que no está hecho a su medida, por lo que deciden crear el suyo propio. Y es ésta, sin duda, una pulsión irrefrenable y dañina en la mayoría de las ocasiones.
Como es lógico, entre esta banda de auteurs inéditos, están aquellos que tienen talento y aquellos que no, aunque ellos están seguros de que sí. La tragedia está servida. Centrémonos, pues, en este segundo grupo de locos, los más adorables, por cierto.

El advenimiento de la internec primero, y los blogs después, les ha servido a estos frágiles y simpáticos personajes tener una herramienta para la difusión de sus obras inimaginable antaño, una oportunidad de publicación masiva que, evidentemente, no han dejado pasar. La ecuación es sencilla: delicado espíritu de juntaletras sin talento + blogspot.com = blognovela.

Tras una profunda investigación (unos cuantos gungleos) en el proceloso mar de las virtualidades, aquí les dejo una muestra del hermético multiverso de las blognovelas:

Abel Ruiz Rubio es el autor de http://www.squizophrenia.net/, una suerte de diario-novela en la que se narra “la increíble transformación que sufre su protagonista”. Con un tono aséptico y burocrático, Abel pretende retratar el hartazgo vital que impregna el día a día del protagonista mediante una sucesión de tedios y sombrías imágenes que, para mí, se tornan en una suerte de sierra partiendo un tronco.



Chinasky, cuánto daño has hecho



El autor de http://diarioestupefaciente.com/, es un rebelde con causa que nos cuenta cuán salvajes son sus días y cómo fue capaz de abandonar una vida que le hacía sentirse como una pieza más dentro del Sistema. Él logró salir de la Matrix y ahora su visión de la realidad es límpida y cristalina. En sus propias palabras: “Considero que es ahora cuando llevo una vida realmente interesante, con gran abanico de matices. Hay muchas cosas de mi devenir que tienen carácter gracioso, increíble, de película, dignas de ser contadas”. Todo un campeón.

La autora asturiana MC Mendoza nos maravilla con su blog http://mcmendoza.blogspot.com/2007/06/regina-irae.html. Si bien no se trata de una blognovela, si nos ofrece varios fragmentos de su épica serie de fantasía, vampiros y piruletas “Regina Irae”, una novela-río que consta de cuatro (4) tochazos de narcóticos efectos para el lector. Destacar que tras escribir esta Magna Obra, MC Mendoza ha conseguido publicar en papel una de sus novelas, “La Hermandad de los Elegidos”, en la que conjuga hábilmente los códigos detectivescos con oscuras conspiraciones por parte de tétricas y milenarias sociedades secretas, alejándose completamente de las tendencias actuales más comerciales.
En palabras de la autora, se trata de “una novela en la línea del mejor thriller, llena de aventura, misterio, romance y humor, que nos conducirá por los enclaves mágicos de Europa (el Midí francés, Glastonbury, Oviedo, entre otros), y atrapará al lector hasta el inesperado desenlace, que pone al descubierto las verdaderas raíces de la naturaleza divina y da una vuelta de tuerca al más inspirador de los mitos de Occidente...” Casi nada.




¡Ser escritor de éxito es fácil!


El autor de http://www.365novela.blogspot.com/ nos propone un experimento. Crear un post por cada día del año. Cada post corresponde al capítulo de una novela o algo así. Nuestro enfant terrible, este arquitecto de las palabras y el tiempo, logra crear un engendro bastante raro. Y además es latinoamericano, con lo que esto significa, estilísticamente hablando. Misticismo y trascendencia. Flipa, wey.

Nunca sabremos si http://ellayel.bitacoras.com/ fue escrita a dos manos o fue perpetrada por una sola mente criminal y anónima, pero está claro que nunca será terminada. Esta blognovela se autodefine como la “Historia de un Hombre y una Mujer con vidas y destinos distintos... pero con historias que parecen cortadas con la misma tijera...”. Una especie de crossover entre Danielle Steele y Pastel de Nata Adulterada. ¡Para ver las estrellas!

http://nuncaserasuficiente.wordpress.com/ es la blognovela de los argentinos (groar!) Camela, Diego Magno, Ligeia y Akenaton. Mezcla de goticismo, añoranzas y pesares, su lectura se parece mucho a los métodos de tortura empleados en la dictadura argentina.

http://diariomutante.blogspot.com/ o Resident Guale, es una blognovela referencial. Basada libremente en la saga de videojuegos Resident Evil y escrita por otro de nuestros amigos latinoamericanos, nos introduce de lleno en un mundo de terror y sangre donde se cuestionan conceptos tales como la inmortalidad, el sabor de los sesos o el Destino con D mayúscula. Plagada de frases lapidarias y aforismos perturbados (El destino de cada uno está escrito en un blog por el Maestro de las Marionetas. Sólo deben buscarlo en Google), esta blognovela también cuenta con la opinión del público, pues tras cada capítulo plantea a los lectores qué hacer, cual novela de Elige tu propia aventura. ¡La posmodernidad!

En el caso de http://loscuadernosdejana.wordpress.com/, de Luis Lucena Canales, creo que es mejor leer la sinopsis del propio autor: “Los cuadernos de Jana narra la historia de un periodista que harto de su vida en la gran ciudad (Madrid) regresa a su ciudad natal en Andalucía (Jaén) donde encuentra unos cuadernos escritos por una misteriosa mujer llamada Jana. A partir de aquí inicia un viaje al fondo de sí mismo que cambia por completo su visión del mundo.
La historia se desenvuelve en dos ámbitos paralelos y análogos: el mundo de los sueños que conecta con el inconsciente colectivo de la humanidad y que se remonta a la primera religiosidad humana, el chamanismo primordial en su encuentro con las cosmovisiones neolíticas. Partiendo de sus arquetipos y símbolos se narra el viaje iniciático del protagonista, la aventura del héroe contenida en las leyendas y mitos de las cosmovisiones originarias de los pueblos antiguos, indígenas y tradicionales”
Qué, ¿ya tienen ganas de leerla, verdad?


Como pueden ver, los destalentados somos legión. Proclives a las ensoñaciones, planeamos sobre la realidad sin darnos cuenta de nuestra absoluta falta de competencia en las cosas literarias; de frustración en frustración, cual yonkis desnortados. Así pues, mando mi apoyo y ánimo a todos aquellos atroces juntaletras para que no cejen nunca de vomitar sus bilis más sinceras. Yo voy a seguir haciéndolo.

sábado, 21 de junio de 2008

Ang, yo te apoyo.

Siguiendo la nueva línea del bloj de hacer los postos por indignación tras visionado de peli, aquí estoy yo con mi enorme decepción tras "El increíble Hulk".

Esto va a ser muy cortito, voy a soltar unas cuantas florecillas y yastá. Pues Ang Lee fue poco menos que vapuleado por su versión del anabolizado verde, y vale, se metió en una charca, pero trató de hacer una película con personalidad y que rompiera con el estilo que se le estaba dando allá por 2003 al cine de superhéroes, porque la Masa no es un superhéroe convencional. Además, a pesar de que la historia era una ray(ll)ada, le metió un montaje rollo cómic que me pareció brutal y no sé porque nadie más ha seguido (la pantalla dividida en viñetas, las llamativas cortinillas, etc...).

Pues ahora llega una nueva versión, cinco años después, con la que están diciendo "queremos borrar tu puto rastro sobre este personaje Ang Lee", y aunque a mí me encantó la primera, me vendo muy rápido y me encanta Edward Norton, así que fui al estreno con toda la ilusión.

Y atención:

Si la versión de 2003 pecaba de querer tener demasiada personalidad, esto es la película más vacía e impersonal que he visto en años. Podemos ver escenas de: King Kong, Cloverfield, Godzilla, Spiderman, Matrix, ¡Alien! ¿Qué adjetivo nunca le pondrías a Hulk? ¿Sigiloso, sutil? Bueno, pues atento a cuando se transforma la primera vez y muérete de vergüenza ajena.

Si entrara en un análisis sesudo, cosa que ni sé hacer ni haría aunque supiera, me pondría hablar de los cutresecundarios que aparecen y desaparecen, de la castaña de guion y mil cosas indignantes más.

"Vale, me da igual, mientras sea entretenida" ¡NO! es que encima no es entretenida, no es una piedra insoportable pero está a años luz en entretenimiento de, por ejemplo, Iron Man.


Soltado queda.

P.D. ¡Si hasta la cara de Abominación es igual que la de los vampiros de Soy Leyenda!

lunes, 16 de junio de 2008

El gordo está demasiado gordo

Como sigo la actualidad a una distancia más que prudente, la semana pasada videe “Los Crímenes de Oxford” (LCO) y me quedé pajarito.
¿Álex, qué te ha pasado? ¿Qué te han hecho? ¿Dónde está aquel tipo que convenció al puto maricón para que le produjese su primer largo? Largo que, para mayor muestra de vascuences atributos, estaba protagonizado por tullidos intergalácticos.
Probablemente LCO es la peor película que he visto en los últimos cinco años. Y les aseguro que escribo esto con semblante sombrío y corazón sufriente. Yo era incondicional del gordo, hasta en sus momentos más bajos nos dejaba perlitas. Pero esta vez no, esta vez ha sido el Vacío.
Cuando se estrenó LCO las críticas no fueron buenas, pero tampoco demoledoras. Esta tibiez de la crítica impresa me olía a chamusquina, algo no cuadraba. Nadie quería mojarse. Una vez visto el engendro, puedo decir que el gordo ha aprovechado bien estos años: los críticos comen de su mano.
Si LCO hubiese sido firmada por, qué sé yo, Ron Howard, le hubiesen llovido los palos por todos los ángulos. Desconozco la incidencia que tienen los criticastros en la taquilla, pero me da en la tocha que si se trata de películas españolas, algo influyen (aunque seguramente no mucho). Así las cosas, creo que el gordo ha sabido encontrar su (gran) hueco en la pseudoindustria cinematográfica patria.

En fin: Los Crímenes de Oxford es un PUTO DESASTRE. No tiene ni principio, ni nudo, ni desenlace. Es trágicamente mala, una sucesión de imágenes con menos sentido que el zapping de un epiléptico borracho. No sé. He sentido pena.

Pero seamos optimistas, confiemos en que el gordo volverá a regalarnos alguna perlita, confiemos en que sepa escupirle a la industria, confiemos en que adelgace y levante su paquidérmico trasero y se ponga a rodar una película como solía hacer. ¡Álex, vuelve a nos!







Por cierto: no, ni siquiera la watling en delantal arregla el desaguisado.

miércoles, 4 de junio de 2008

El Colectivo Chino

Los chinos tienen algo de espectros. O al menos los chinos que viven en mi ciudad. Están pero no están. Llegan a mi urbe occidental y montan, no sé, un restaurante, o una tienda multiproducto, o se traspasan un bar de tapas (Bar Toribio) o dan masajes en la playa (si la hubiere); vestidos con sus pálidos ropajes de mayorista falsificador. Cosas normales de la época global, aparentemente. Pero yo no me lo trago: es como si siempre estuviesen tramando algo. Algo Gordo.
Para mí que son mitad humanos mitad delirios. Me resulta bastante difícil definirlos. Diría que son algo así como sombras de un indudable futuro incierto, seres físicamente independientes y psíquicamente encadenados: una suerte de mente colectiva, como la de las hormigas o las abejas. Ellos conforman lo que he bautizado como El Colectivo Chino: un ente pluricorporal, un enjambre de millones de cuerpos sometidos a una Voluntad Única, Singular.
Por ejemplo: los restoranes de El Colectivo Chino, con su fachada de motivos plástico-folclóricos y sus ventanas opacas, velando por mantener en secreto lo-que-se-cuece-en-el- interior, levantan mis suspicacias y me intimidan bastante. Tengo conocimiento de los mitos y leyendas acerca de su insalubridad. Se dice que utilizan carne de gato, o de perro o de rata. Yo lo dudo. Mis desconfianza se fundamenta en otras cosas: estoy convencido de que son una tapadera, una colección de pisos francos para urdir la Gran Conspiración para la Dominación.

El canguelo que me infundían era para mi imposible de superar hasta aquel día.

Ocurrió que el mentado día me levanté con el ánimo resuelto y un fuerte antojo de resolución de enigmas y desenmascaramiento de conspiraciones. Esta insólita coyuntura, pues no soy yo en absoluto temerario, me empujó a entrar a uno de tales restoranes, ajeno a mis más atenazadores pánicos. Créanme que para mi fue como atravesar un portal interdimensional, colarse por una brecha del continuo espacio/tiempo o, más concretamente, irse a comer al Limbo.
Los dragones, budas, y dorados ornamentos salpicaban el interior del local, con todas las mesas vacías. Al fondo del restorán vislumbré una barra desde donde tres figuras delgadas me miraban con una expresión de absoluta neutralidad. Mi razón me ordenaba dar media vuelta y marchar de allí o, más disimuladamente, preguntar si tenían tabaco y marchar de allí. Pero no hice ni lo uno ni lo otro y me senté en una de las mesas más cercanas a la barra.
En menos de lo que se tarda en decir “Áspid”, una de las tres siniestras siluetas estaba junto a mi. “¿Comel? ¿Sí?”, preguntóme. “Comer, sí”, contesté. Y me entregó la fotocopia plastificada que hacía las veces de Carta; lo cual no hizo más que acrecentar mi recelo y mis escrúpulos.
Una miríada de absurdas frases daban nombre a los diferentes platos del restorán: sopa de nido de golondrina en su esencia, familia feliz, bolas de soja roja de la suerte, águila china con salsa de ostras enanas, sepia agripicante con furia del dragón, cerdete Char-sui con aceite de ajonjolí, huevo centenario con porotos negros salados, etc.
Ante lo absurdo de la situación y no queriendo yo desairar a mis espectrales mesoneros, opté por no mostrar mis dudas acerca de tal o cual plato y con impostada resolución escogí los denominados “sopa de nido de glondrina, la familia feliz, el huevo centenario con porotos negros y media ración de águila china”, pues me habían informado de que El Colectivo Chino era ridículamente cicatero en el tamaño de sus pitanzas.

Mientras el menú por mi confeccionado iba sucediéndose en mi mesa –he de reconocer que a pesar de ciertas texturas repulsivas todo sabía bastante bien- el afanoso mesonero que me servía desaparecía entre plato y plato, atravesando una portezuela situada tras la barra y por la que –deduje- se llegaba a los fogones donde, probablemente, los otros dos se dedicaban a guisar para yo poder yantar.
En llegando al final del pantagruélico festín (mintióme quién me contó lo de la frugalidad de los platos chinos), el mesero se metió dentro de la cocina para hacerse con mi último plato: Águila china con salsa de ostras enanas. Acto seguido, a través de la portezuela que se dejó entreabierta, empezaron a surgir raros vapores de colores, inidentificables miasmas y ruidos de toda índole (chirridos, chillidos, gruñidos, berreos, rechinares, etc.), que me hicieron despertar de un lisérgico e involuntario letargo: ¡¡Yo estaba allí, no para degustar la gastronomía del Colectivo, sino para confirmar mis sospechas!! A buen seguro que la comida que habían estado sirviéndome estaba condimentada con especias hipnóticas y adormecedoras.

De nuevo pertrechado con la seguridad que me daba la conspiranoia, y viendo que el camarero todavía seguía dentro de ese infiernillo llamado cocina, me acerqué sigilosamente cual travelling de película de suspense hacía el quicio de la portezuela. Una vez enfrentado a ella, la empujé levemente y con un ÑIEEEEC acallado por los ruidos de la cocina logré asomar mi curioso hocico para ver lo que nadie de mis conocidos había visto jamás: La cocina de un restorán chino.
Al principio una espesa niebla me cegó, pero poco a poco la ofuscación se fue disipando y lo vi. Con mis propios ojos. LO VI. El corazón se me congeló por un instante, como gaseado con nitrógeno líquido, un torrente de sangre fue directo a mi recto y por poco defeco allí mismo. Lo que estaba viendo era, era...

En ese momento uno de los cuerpos del Colectivo se giró y clavó su rasgada mirada -tez torva portaba, créanme- en mi. El espanto que sentí me paralizó por un eterno instante que duró relativos eones. La sangre, entonces, abandonó mis venas y capilares intestinales y de nuevo se repartió por el resto de mi cuerpo: recuperé el control de mi maquinaria y, como vulgarmente se dice, puse pies en polvorosa.

Lo confirmé, señores. Fui testigo.

...6 años después

He aprendido chino mandarín y chino cantonés. Por fin ha llegado el momento, hoy es el día. Yo estoy preparado.





Texto escrito hace varios meses, pero editado y dedicado al Gran Don Bubón, del cual he robado expresiones e idiosincrasias.

Como diría Tarantino: es un Sentido Homenaje.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Sueños y cánones

Bien supo plantearse el escurrebultos de Descartes si eso que nos venden como Realidad es realmente más real que los desprestigiados sueños, siendo éstos, como cualquier púber-macho sabe, de consecuencias tan reales como húmedas y pegajosas.
¿Hasta que punto no es cierto que tú, amigo, no has participado en un orgiástica fiestaca con, no sé, Sofía Loren, Megan Fox y –jugarretas de tu subconsciente- Karmele Marchante? Un recuerdo tan vivaz como ese se registra en tu Archivo Mental Selectivo (AMS), el mismo en donde están las memorias de 6º de EGB, la vez en que te desvirgaste en modo vigilia, o las reminiscencias de tu madre golpeando la puerta del baño con la sibilina intención de cortarte la paja.
Estando así las cosas, el abajo firmante sostiene que no sólo lo experimentado durante las fases del sueño no ha de ser tenido como asunto baladí, si no que, por el contrario, es tan válido –si no más- que las vulgares rutinas que acometemos en pleno insomnio. El único inconveniente de las experiencias oníricas es, vaya, que son esencialmente individuales, imposibles de compartir en su plenitud con el prójimo.


La MVS

Me imagino un manojo de cables gordos, latentes y vívidos, conectados a una tele de plasma en un extremo, y con unos electrodos húmedos en el otro pegados a la cabeza del paterfamilia para gozo y alborozo de los críos, con los ojos como platos clavados en el plasma ya comentado. Así me figuro yo la Máquina de Visualización de Sueños (MVS), que, además de salir más barata que el canal Taquilla y el videoclub; permite que los agotados progenitores echen una cabezadita mientras sus hiperactivos niños se entretienen con su sueños, a buen seguro más didácticos que cualquier producción de la Disney-Pixar. (Una cosa que me preocuparía, si tal máquina se inventase, sería la reacción de la Sgae: miedo me da imaginarme a Teddy Bautista, Luis Cobos y Ramoncín reclamando un canon por cada sueñecito, pardiez).
En fin, hasta que ese sin par invento vea la luz, nos debemos conformar con la meliflua Fábrica de Sueños, más conocida como Hollywood, y sus sucedáneos oníricos, o sea, películas.

Sueños de celuloide

Siempre me ha resultado muy sugestiva la forma en que el cine han tratado de plasmar la materia onírica. La mayoría de los directores acaban recurriendo a manidos tópicos a la hora de mostrar a un personaje disfrutar o sufrir del hervor cerebral durante el sueño, siendo el resultado en pantalla para nada parecido a lo que se podría ver en la MVS. Sin embargo, existen algunos realizadores con el Toque Febril Alucinado (TFA) adecuado para componer fascinantes escenas que nos puedan dar una idea de cómo sería la Experiencia frente a la MVS.
La primera y única vez que videé La Gran Huída tuve la sensación de que alguien había cogido una cuchara sopera y me había sacado un par de pedazos de cerebro fundido para componer semejantes alucinaciones. La escena inicial de esta infravalorada película es una oda a las pesadillas explosivas:






Unos años después, James Cameron, AKA el Rey del Mundo, no ocultó su homenaje-plagio a La Gran Huída con la pesadilla de Sarah Connor en Terminator 2, aunque reconozcamos que mejoró el original:






En un hemisferio menos apocalíptico, Brian de Palma, AKA el Puto Amo, nos regaló la que para mi es la mejor muestra cinematográfica de sueños húmedos en la magnífica, infravalorada y psicotrónica Doble Cuerpo:






Pero si una película se ha aproximado al paradigma MVS en su totalidad, esa no es otra que El Almuerzo Desnudo, de David Cronenberg, AKA El Señor de la Demencia y los Nueve Reinos del Frenesí Onírico, auténtico creador de alucinaciones y pesadillas variadas. Vean a lo que me refiero:




Soñar es gratis, amigos, ¿pero lo será ver los sueños de otros? Mientras reflexionan sobre tal profundidad, les agradezco, como siempre, su visita.